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Entrevista con David Keenan

Entrevista con David Keenan

22/Oct/2018

La banda de rock que cambió la historia de un pueblo.

Me dijeron de la oficina que iba a salir del país. En casa busqué mis documentos pero no encontré el pasaporte. Llamé a mi esposa, contestó al quinto intento, dijo no recordar haberlo visto. Llevamos dos años viviendo juntos y no hemos salido del país desde entonces. Así que fui a casa de mis padres. Mi habitación antigua era casi una bodega llena con objetos que mis papás no sabían en dónde poner. Me entristeció verla así, casi sin vida. Revisé debajo del clóset, ahí estaba la caja de mis tenis favoritos donde guardaba los papeles importantes. Encontré el pasaporte. La caja también contenía las antiguas cartas de mis ex novias y un sobre con boletos de conciertos a los que había ido con María.

Salí de la casa de mis papás. En el camino comencé a pensar en esos conciertos, María y yo éramos jóvenes con el deseo de tocar el cielo, marcharnos de la ciudad, cambiar nuestra rutina y devorar el mundo. Viajar a la India. Con ganas de todo al mismo tiempo. Salíamos de los conciertos cantando las canciones que habíamos escuchado y podíamos seguir platicando sobre el show que habíamos visto. No nos aburríamos y me daba la impresión de que así podríamos seguir por muchísimos años. Pero como muchos sueños adolescentes eso no sucedió.

María y yo recostados sobre la cama escuchando Joy Division y The Cure. Cuando recuerdo ese momento pienso en que no imaginé que sería el último día en que la vería. Y tal vez no lo disfruté como debía, no le di importancia porque parecía algo de todos los días. Es como dice el escritor escocés David Keenan de su nuevo libro, Memorial Device: la historia es acerca de estar en el momento, veo que es un problema para la gente, le cuesta mucho estar en el momento. El libro pregunta si es posible que nos demos cuenta de los momentos significativos en nuestra vida mientras suceden o si únicamente sabemos de lo importante que fueron una vez que han terminado. ¿Podemos estar en el momento o estamos ahí una vez que éste ha terminado? Hay una línea hermosa de Prince en la canción "Sometimes It Snows In April" que dice ‘el amor no es amor sino hasta que ha terminado’. Esa línea fue una influencia para mí.

En Memorial Device, Keenan narra la historia de una banda que cambió la vida de muchas personas en el pueblo de Airdrie, en Escocia y de cómo su existencia permitió que muchos artistas de la localidad se reinventaran. “Es acerca del arte y de los pueblos pequeños”, dice el escritor en entrevista con Indie Rocks!. La banda de la que habla es Memorial Device y en un falso reportaje sobre ella, porque en realidad el grupo nunca existió, también se cuenta lo que sucedía en la escena musical a mediados de los ochenta en ese lugar. “Todo es ficción, aunque los lugares de los que hablo ahí están. Me expreso sobre los pequeños pueblos, porque en esos lugares nació el post punk y es más interesante que el punk. El post punk se tomó las cosas seriamente mientras que el punk falló en entregar música hecha por músicos. El primer álbum de Sex Pistols en realidad es un disco de rock, la experimentación vino del post punk”.

Si María hubiera leído el libro Memorial Device, la primera novela del escocés, le habría gustado. Estoy seguro. Porque la música nos unió y nos permitió soñar con otra vida. Pienso que de alguna forma vivíamos en un lugar como Airdrie, en donde creció David Keenan. “Airdrie es único y al mismo tiempo es cualquier pueblo. Yo tenía 12 o 13 años cuando todo esto sucedía. Nací en Glasgow pero de muy joven nos mudamos a este pueblo de obreros, ahí conocí un montón de personajes que cambiaron mi vida, que me llevaron a involucrarme con la música. Era increíble ver a estos individuos con sus atuendos estrafalarios, sus playeras rotas, el maquillaje en su rostro, fumando marihuana. Los observaba y sentía que estaba en el futuro, fantaseaba con la vida que tenían, con la clase de libros que leían”, sostiene el también periodista musical.

El motor creativo, asegura, es el aislamiento de la gente en estas pequeñas localidades de Inglaterra, porque el horizonte se expande. “Este aislamiento fue una máquina para la creación. Cuando escuchamos a Sex Pistols, por ejemplo, la gente llegaba y decía ‘tienes que escuchar a este grupo, ellos no pueden tocar un instrumento pero hicieron un disco’, entonces la gente escuchaba esa historia y decía yo sí puedo tocar un instrumento, voy a hacer música”. Ahí comenzó la revolución del post punk. Pero eso se ha terminado como tantas cosas del pasado.

A María no la volví a ver y eso fue un misterio, nunca supe qué sucedió. Al día siguiente de que estuvo en mi casa su familia se había mudado. Desapareció por completo. En la entrada de mi casa encontré una carta dirigida a mí con su letra que decía ‘lo siento’.

David Keenan habla con el acento escocés que escuchamos en las películas, marcado, golpeado, rápido y que sube de tono al final de las palabras. Viste bien como un clásico inglés. Pantalón de vestir muy planchado, camisa a rayas blancas y azules, tirantes también azules. Un bigote enorme que da una vuelta como espiral antes de terminar en una punta que durante la plática él se acaricia. Todo un personaje. “Creo que los servicios de streaming para escuchar música acaban con la experiencia en sí de la música, con la iniciación, con el ritual, en los años setenta no podíamos buscar en Google una banda y escuchar sus discos, teníamos que preguntarle a otros si los conocían, subir a un tren, ir a Glasgow, buscar una tienda de discos, regresar, juntarte con tus amigos y poner el vinilo en el tocadiscos. Todos poníamos atención. Escuchábamos todas las canciones. Eso ya no es posible. No se aprecia mucho cuando tienes todo al alcance de las manos. No tomamos el arte seriamente porque es muy accesible. Ahora la gente no se compromete con el arte y no demanda mucho”.

Memorial Device ya se encuentra en librerías publicado por el sello Sexto Piso. El autor sugiere una opción para esta turbulenta época de música en exceso y poca atención por parte de nosotros como audiencia. “Tenemos que crear la cultura nosotros, no esperar a que nos den permiso, a que nos digan que lo hagamos, espero que la gente vea así este libro y se inspiren, porque es acerca de las posibilidades, de tomar el arte seriamente, de volver a darle fuerza a los viejos valores y ver que el arte puede transformar la vida de las personas”.

Mi esposa me preguntó por el sobre con los boletos. Escuchó mi historia y después me abrazó. Puso a The Psychedelic Furs y ahí nos quedamos un buen rato sin decirnos nada, cobijados por la letra de “Love My Way”.

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