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Entrevista con Austra

Entrevista con Austra

17/Jul/2017

"México, el cielo y el infierno juntos", Austra.

Colonia Roma. Un techno salvaje irrumpe como temblor rítmico al compás de un latido lento -pum... pum… pum… pum… pum…-, musicaliza una entrada triunfal como si fuéramos los protagonistas de la historia, la fila de cuadra y media avanza, pasan las once de la noche, entramos, ropa de cuero negro, pistola con silenciador en mano, outfits extravagantes, maquillajes exóticos, atravesamos un túnel sudoroso, pintarrajeado, el piso pegajoso por la cerveza regada, una ola de calor golpea el cuerpo, cuerpos demasiado juntos, luces neón, mientras vamos entrando a Patrick Miller, “Beat and the Pulse (Still Going Remix)” va desvaneciendo su intensidad para mezclarse con la música de los ochenta, buscamos nuestro objetivo al final de la barra… Así debería ser el trailer para alguna película de agentes que se filmara en México, como el avance del remake de Pusher que se musicaliza con este remix contagioso y vibrante al tema de Austra. La canadiense visita nuevamente México en la #SemanaIR! para dar su primer show con la banda, tras una estancia en el país que influyó en su más reciente álbum Future Politics y que la dejó sorprendida por lo que encontró, como el club nocturno Patrick Miller.

“Quería ir a México desde que era una niña, pero no había tenido la oportunidad, me sentía atraída hacia el país por alguna razón, así que cuando tuve la oportunidad lo hice. Estaba escribiendo en Montreal, me dije que podría escribir desde cualquier parte del mundo, compré el boleto de ida para México, aunque nunca había estado ahí… realmente me gustó”.

 Katie Stelmanis, una voz de ópera que ha fabricado un pequeño, pero significante universo de canciones que se mecen entre el dark wave, synth, dance y electropop, le da la vuelta al mundo junto con Maya Postepski (ex TR/ST), Dorian Wolf y Ryan Wonsiak. “Ahora estoy en España, en Valencia, daremos un show en Bilbao el jueves. No creo que algún artista se imagine qué tanto viajará, es muy loco ajustar la agenda para tocar en diferentes lugares”. Poco a poco ha colocado su música en la esfera del género. Puede que sean los arreglos, algunos más robustos que otros, pero diferentes en sus cuatro producciones hasta ahora: Feel it Break, Olympia, Habitat y Future Politics; o la forma en que introduce su voz, tímida o agresivamente, estirándose hasta unirse con algún paisaje electrónico.

Su visita podría significar el cierre de un ciclo. Lo que empezó aquí, se cierra aquí. El tiempo es un círculo plano. Interpretar algunas canciones que nacieron en este caos, en medio del tráfico, de la corrupción, de la contaminación y del paisaje que puede ser esperanzador en una tarde de sábado cuando recién ha llovido. El cielo y el infierno juntos, como ella lo llamó en una publicación que hizo sobre su visita a este país.  Pero también podría cobrar un sentido político, como el mensaje de su álbum, en un momento en que el país parece vivir una crisis del gobierno que se mezcla con el descubrimiento cada vez más frecuente de las irregularidades y corrupción en el poder, así como las terribles condiciones de vida que esto genera para la mayor parte de la población. Un poco de esperanza. Un poco de valor para exigir una mejor vida cotidiana, porque es posible, porque lo merecemos y porque nos lo deben.

“Me impresionó que México es como cinco veces más grande que Toronto y hay cinco veces más gente. Me impactó lo grande que es. Me sorprendió que aunque es algo que sucede en todo el mundo -y es desagradable de hablar-, la diferencia entre la clase alta y la clase baja es extremadamente amplia; o la situación con el agua, muchísimas cosas parecidas, por eso creo que el cielo y el infierno están en un solo lugar”.

Cuando ella habla del agua se refiere a que en Canadá, como en Estados Unidos, se puede tomar agua directamente de la llave. Pero en México es impensable. Terminaríamos en el hospital probablemente. Somos el país que más consume agua embotellada a nivel mundial. “Nunca había considerado el valor de tomar agua de la llave, porque toda la vida había tomado agua de esa manera, hasta que de repente ya no lo tienes, es impresionante. Ahora me pongo a pensar en su origen, y veo que no es un recurso ilimitado y eso es espantoso”.

Hay un tema nacional que se clavó en el álbum y en la memoria de Austra, una incógnita que se mezcla con dudas, incertidumbre y confusión. El humo gris que no ha desvelado el misterio durante tres años. La desaparición de “43” chicos por los cuales aún sus padres siguen reclamando, mientras la autoridad afirma que fueron calcinados en el basurero de Cocula, en Guerrero y arrojados a un río hasta desaparecer de la existencia. Así como así. Así de fácil dejas de existir en este país. “Muchas de las ideas que tenía en Future Politics culminaron en México, sin duda tiene que ver el hecho de vivir afuera del imperio de Norteamérica. Es la primera vez que vivía afuera de ese imperio, había muchas cosas pasando mientras estaba escribiendo ahí, algunas protestas en “El Centro”, hubo un acontecimiento relevante que me hizo cuestionar a sus autoridades, los disparos a civiles por parte de la polícia”. El último tema del álbum es “43” y el coro final se empodera con un pop futurista contundente: “Los secretos de los policías están cubriendo las razones, lo creo y no lo he visto, a él lo amo más, nuestros hijos no serán olvidados”. Es una madre, un padre pidiendo por su hijo que no ha llegado a casa. Estamos acostumbrados a estas historias que cada vez dejan de sorprendernos. La muerte ronda en las calles.

México no sólo fue el subtexto del álbum, sino también el texto, que como no podía ser de otra manera arrastra de paso una polémica. El país se impregnó en el arte del álbum, cuyas fotografías fueron tomadas por Renata Raksha en “La Cuadra San Cristóbal” del arquitecto Luis Barragán. “Quería hacer las fotografías en la Casa Barragán, tratándose de uno de los arquitectos más importantes e icónicos del mundo. Alguien de la galería de al lado nos recomendó buscar San Cristóbal y tuvimos que convencerlos de dejarnos hacer las fotografías ahí”. Hace unos meses un grupo de intelectuales protestaban porque las cenizas de Luis Barragán terminaron en un anillo de compromiso creado por la artista Jill Magid.

IR! ¿Es curioso que la publicación del álbum haya coincidido con la toma de protesta de Donald Trump?

Katie: “No escribí el disco pensando en Donald Trump, pero sí era consciente de que él estaba en el radar, eso le dio otro contexto al álbum, la gente respondió al álbum de manera diferente de como hubiera respondido si no hubiera ganado. Durante ese período intentaba hablar de todas las cosas que veía mal en Trump, pero era más optimista cuando escribía el disco. Desafortunadamente eso no sucedió”.

IR! Thomas Hobbes, citando a Plauto, solía decir que “el hombre es el lobo del hombre”, ¿crees que la naturaleza del ser humano es mala?

Katie: “No creo que sea tan sencillo, que haya gente mala o buena, creo que están sucediendo millones de situaciones todos los días y eso afecta al mundo, a la gente, a ti. La humanidad no piensa en el todo, sino en las situaciones particulares que les están sucediendo, en su entorno inmediato, pienso que a medida que pensemos en el todo, seremos mejores seres humanos.

Aún nos falta mucho por descubrir sobre el proceso de creación de este álbum, el más redondo en la trayectoria de los canadienses; acerca de su percepción de esta caótica y hermosa ciudad que vibra cada segundo, de qué le parecieron los festivales a los que asistió, o qué opina de la escena musical. Mientras esas respuestas llegan, nosotros tenemos una cita con Austra para disfrutar de su sonido, y también, por qué no, para re-pensar la vida en México durante la #SemanaIR!.

“Nuestros hijos no serán olvidados”. No, no lo serán.

 

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