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Ximena Sariñana en el Teatro Metropólitan

Ximena Sariñana en el Teatro Metropólitan

Cortesía
OCESA

05/Dic/2015

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Teatro Metropólitan

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Derroche de talento en el Metropólitan: la versatilidad de Ximena Sariñana

La noche de ayer las estrellas se alinearon para que los asistentes al concierto de Ximena Sariñana en el Teatro Metropólitan presenciaran un show lleno de sorpresas, invitados especiales de gran renombre y la música particular de la jalisciense. Como un agradable warm-up salió el dominicano Alex Ferreira, guitarrista de la propia Sariñana, para interpretar algunos de sus temas como “Take It to My Little Island” y su sencillo “Me pierdo contigo”.

Con un recinto pletórico aparecieron los músicos vestidos de blanco, seguidos de Ximena enfundada en colores estridentes abriendo con “Parar a Tiempo”, seguida de “Cuando mientes” y “La vida no es fácil”, incluidas en No todo lo puedes dar, su más reciente producción discográfica.

El primer momento emotivo llegó con Sariñana al piano tras un silencio total interpretando “Normal” y la visceral “Ruptura”, para después invitar al escenario a Ana Torroja para cantar “Reforma” con ovación de pie y gritos ensordecedores. La tapatía continuó con las populares “Mediocre”, “No vuelvo más” y el hit de resignación amorosa “Sin ti no puede estar tan mal”.

Justo cuando se temía que la cantante se situaba en su zona de confort, puso a todos de pie tocando por primera vez en vivo “Mis sentimientos” de los Ángeles Azules. Siguió un set de tracks al ritmo de cumbia con la versión de “Cuento”, y la subida al escenario de Saúl Hernández (de los legendarios Caifanes), con quien puso a bailar a todos con “Gris”, “La negra Tomasa” y una versión acústica de “Hasta morir”, canción que Sariñana dedicó a su padre con voz entrecortada.

El último invitado de la noche fue el colombiano Juan Pablo Vega, quien acompañó a la intérprete en “Monitor”, originalmente de Volován pero que se incluye en Mediocre. El encore del concierto llegó con “Un error”, también de su primer álbum, y cerró con una versión muy enérgica de “Vidas paralelas”.

Ximena Sariñana tuvo un show excelente —su segundo Metropólitan en menos de seis meses— que encantó a los presentes a pesar de la simpleza de su escenografía minimalista. La producción fue buena y hubo detalles que enaltecieron el espectáculo en general. Fue una presentación redonda, pues al llegar al punto cumbre, todos los espectadores se mantuvieron de pie bailando y coreando las canciones hasta el final del show. Excedió hasta mis propias expectativas, dando lo mejor de sí on stage.

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