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Triángulo de Amor Bizarro: Grotesco Festín Sonoro

Triángulo de Amor Bizarro: Grotesco Festín Sonoro

Pablo
Navarrete @pabnavarrete

01/Dic/2013

Detalles

Una larga e injusta espera parecía llegar a su fin cuando, a modo de cereza en el pastel, se anunció el regreso a nuestro país de una de las bandas gallegas más queridas y talentosas hoy en día como el acto telonero a la primera presentación de My Bloody Valentine en México. Los irlandeses cancelaron y todo parecía irse al carajo, pero como la esperanza muere al último, Triángulo de Amor Bizarro no dejó abajo a sus acólitos reorganizando su itinerario para una maravillosa velada en que ellos fungieron como el centro de atención. Es justo, ¿no?

Pasadas las 23 horas y con un Bar Caradura que en un parpadeo pasó de desértico a saturado, el cuarteto de españoles subió al escenario para, entre otras cosas, presentar su más reciente álbum, Victoria Mística. Sonó “La Malicia de las Especies Protegidas” y la sordera dio por iniciada. Por las confinadas condiciones del escenario, no podía faltar la obligada lucha contra fotógrafos, gente de alta estatura o algún abusivo que quisiera estar enfrente de uno por la fuerza, todo por tener un pedazo de esta banda.

No podían faltar las malditas fallas técnicas, como cuando el teclado de Zippo, que parecía más un Fabuloso Fred de utilería que un instrumento funcional, recibió conectadas, desconectadas y hasta una mentada, a lo que Isabel le pidió al músico, de decorosa y humilde manera, un poco de autocontrol.

“Estrellas Místicas”, “El Himno de la Bala”, “Clara” y “Ojos que Intentan” explotaron de los amplificadores desatando confusos y poco rítmicos bailes, cabezas frenéticas a punto de despegarse de su cuello y un panorama de ojos cerrados por parte de aquellos que con la saliva escurriendo de sus bocas dejaban que la fuerte dosis de decibeles se paseara sobre sus neuronas. “Hola, gracias por venir”. Poco “blah, blah” por parte Rafa, Rodrigo, Zippo e Isabel y mucha, pero mucha música que tardamos tres años en volver a escuchar en vivo en un escenario capitalino.

“Robo tu Tiempo”, “El Fantasma de la Transición” y “Amigos del Género Humano” fueron lo que tenían que ser: letras tan directas, crudas y fácilmente identificables con una generación cuyas razones para seguir en este planeta son cada vez menos, culminando con un grotesco festín sonoro que dejó a todos con zumbido en la orejas. Sin presentarse, sin despedirse, sin eternos discursos, sin maromas o chistes; a lo que vinieron. Encantadores muchachos.

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Pablo
Navarrete @pabnavarrete