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The Weeknd en el Palacio de los Deportes

The Weeknd en el Palacio de los Deportes

Diego
Figueroa

23/Oct/2018

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Palacio de los Deportes

Artista(s)

Fotos Diego Figueroa

Un sueño lúcido lleno de sensualidad y luces a cargo de The Weeknd.

La primera vez que escuché a Abel Tesfaye cantar fue por allá de 2012. Mi relación amorosa de por aquel entonces vivía una de esas épocas en las que todo es incertidumbre menos el saber que estás en una situación de mierda... el momento perfecto para deprimirme con "Twenty Eight", un tema que aún me hace erizar la piel. Escuchaba "Trilogy" de camino al Palacio de los Deportes, soy de esos incautos que buscan entrar en mood justo antes de un show y estallar en algarabía, lamentablemente no recordaba lo mucho que me deprimía la voz del canadiense en cada uno de los tracks de este álbum triple. Decidí usar una lista de reproducción más animada justo cuando llegaba a la Puerta 1 de la arena y por fortuna mi ánimo creció hasta sentirme ansioso y emocionado.

Después de bastante tiempo de esperar por los accesos y ser conducidos a la sala de prensa donde se nos habrían de entregar las acreditaciones y se nos consentiría con un catering sencillo, llegamos a la zona de palcos donde tomamos el lugar vacío con mejor vista hacia el escenario (lo numerado de los asientos nos importó poco hasta que hubo que movernos para ceder el lugar a quien le correspondía). Un DJ en el escenario mezclaba reggaeton y la gente en pista bailaba y coreaba las canciones como si se tratara de un evento en el Kaos por allá de 2010. Las luces se apagaron, con el recinto aún a media capacidad, el rapero Belly salió a la tarima para dar inicio a la fiesta que parecía nunca llegar. Al inicio del set los asistentes se encontraban un poco desconcertados pues muchos esperábamos a Jesse Báez como telonero del cantante canadiense. La sorpresa fue grata y aunque la mayoría de quienes nos encontrábamos ahí ciertamente no conocíamos al también canadiense puedo asegurar que se ganó el aplauso del público con temas como "Consuela", "Xion" o "P.O.P.".

Un intermedio lleno de tedio y gente que seguía entrando al lugar, cerveza de un lado a otro, pruebas de luces y las miradas de muchos dirigidas a sus smartphones respondiendo mensajes o tomando la selfie previa al desastre (sic).

Una luz morada inundó el escenario mientras el resto de la iluminación en el Palacio desapareció, los gritos llenaron cada rincón de la Ciudad Deportiva y mi corazón comenzó a latir tan fuerte que sentí que mi pecho no podría retenerlo (¿así es como se siente el amor?). Estábamos en presencia de The Weeknd (Tesfaye y su banda en vivo) y nos encontrábamos a su completa merced. Inició su presentación con "Pray For Me" y el coro de voces de los casi 20 mil asistentes hizo retumbar cada centímetro del Palacio de los Deportes. La energía se podía palpar y la emoción se respiraba como esencia en el aire. Pocos son los artistas capaces de lograr tal sensación en el público, al punto de ser catártica. La sensualidad de su voz, lo terso de sus tonos y lo suave de sus ritmos, aderezado con la insolencia y el cinismo de sus letras provocan que quienes disfrutamos de su música queramos bailar y pegarnos a una pareja hasta romper las barreras de la intimidad. Era como un sueño lúcido lleno de lujuria y luces intensas.

Temas de sus cuatro materiales discográficos como "House of Balloons", "Wicked Games", "Often", "Sidewalks", "Secrets" y algunos del EP My Dear Melancholy integraron el setlist de su primera fecha en el Domo de Cobre. Podría escribirse una historia diferente para la euforia despertada en cada persona que estaba dentro del recinto y es que la manera en la que Abel logró conectar con el público fue simplemente única. "Starboy", "I Feel it Coming" y "Earned It" fueron sin lugar a dudas las canciones más esperadas y que lograron hacernos cantar al unísono, pero definitivamente el momento de la noche fue cuando, con apenas una melodía de acompañamiento, comenzamos a escuchar las palabras: "We found each other, I helped you out of a broken place..." y el tiempo se detuvo para disfrutar cada segundo del canadiense interpretando "Call Out My Name" como si de eso dependiera nuestra vida.

La noche terminó con "The Hills" y no pudo haberlo hecho de mejor manera. No hubo nada que sobrara, tampoco algo que realmente faltara. El rango vocal del también productor canadiense es impresionante y estoy seguro de que escucharlo en vivo supera con creces la calidad de su música a través de los auriculares; el crecimiento artístico y técnico de Abel es notable como también lo son su pasión y entrega al público. Lo de The Weeknd ayer en el Palacio de los Deportes fue un debut en la Ciudad de México digno para la historia y así como él expresó "me gustaría volver una y otra vez, cada año..." yo sólo puedo decir "Hazlo todas las veces que quieras".

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