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#Temporada316: Stephen O'Malley en SALA

#Temporada316: Stephen O'Malley en SALA

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SALA

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Stephen O'Malley: Monolitos y profecías.

La #Temporada316 tuvo a bien concluir sus actividades en la noche de un viernes caótico y lluvioso, SALA fue el resquicio perfecto para la ocasión y Stephen O'Malley, y Vyctoria en compañía de Julián Bonequi la bienvenida perfecta. El eco del violín en ascenso, los delicados tintes de guitarra y las percusiones apenas perceptibles. Oscuro talento local que en el underground ha encontrado territorio furtivo para su faceta instrumental y experimental, música poco digerible para muchos: “puro ruido”, gritó alguien que, supongo, estaba ahí solo por invitación, sin saber a lo que se atenía, sin conocer de lo que se trataba, total, espero que aquel sujeto y sus acompañantes se hayan refugiado en la barra sin molestar a nadie, o mejor aún, se hubieran ido. 

Los diversos monitores colocados a un costado del escenario comenzaban a emitir el siseo de las ondas sonoras que cada vez eran más dramáticas, filosas y constantes, ascenso y descenso, ecos de una ópera dañina, el guitarrista que primero sentado evocaba calmos pasajes sonoros, de pie emitía pesados riffs a beneficio de la creatividad, la guía perfecta para que las cuerdas del violín se destriparan, para que la batería y los golpes a los platillos figuraran ante nuestro silencio y observación, el feedback necesario para una despedida ideal. 

Lori Goldston 316 SALA 2019

Lori Goldston acompañada por su fiel violonchelo y un gran amplificador Fender comenzaron a emitir ondas de tranquilidad y sorpresa para los que ya estábamos completamente enganchados a su presencia, discreta pero portentosa. Pocas veces tenemos la oportunidad de apreciar cosas tan sencillas pero enriquecedoras. Devaneos entre las cuerdas, el jugar con el volumen, las frecuencias y la distorsión, una larga muestra de talento, una auténtica leyenda viviente y creadora furtiva acosando nuestras conciencias, revoloteando como una enorme polilla negra de esas que creen que son de mal agüero pero son tan inocentes como nosotros y solo buscan la luz, el calor y la calma ante la tormenta. El verano y sus últimos días, acercarnos cada a terminar un año más, ciclos que se rompen, pero aquella solitaria inspirada por las musas y su instrumento milenario nos conmueve. Y así, fugaz como llegó, ante un discreto adiós y una gran ovación, Lori dejó el escenario, lo mejor se avecinaba. 

Ante la oscuridad del inmueble y el siseo de las luces de sus pedaleras, los amplificadores de Stephen O'Malley cual monolitos comenzaron a emitir sus profecías. Aquellos que no llevaron tapones para los oídos comenzaron a sentir las inclemencias de las ondas dolorosas pero inspiradoras, el alta causa del drone y su modo solitario de emitir tanta energía con tan poco movimiento, tanta pasión con demasiado volumen. Absortos ante los visuales que emulaban el viaje del polvo a la eternidad, cada golpe a las cuerdas era el recordatorio del por qué estamos vivos y por qué esa suerte masoquista de lastimar nuestro sentido más preciado: el de la escucha antes que del oído, el de la apreciación antes que la indiferencia, el del sentirnos relajados ante el caos y el estruendo. 

Stephen O Malley 316 SALA 2019

Y así la reacción física ante las vibraciones, el pecho trepidante, el corazón queriendo salir del peligro, nuestra mente sintiéndose a salvo, los ojos cerrados para entrar en otra dimensión. El entendimiento de que esto no solo es ruido como algunos dicen, comprender que cada sonido corresponde a una acción, y la reacción transfuga entre los cables y bulbos, entre las bocinas que emanan diferentes frecuencias, y así, Stephen camina un poco para ajustar niveles y ecualizaciones. El fino arte del drone y el feedback, de causar dolor, pesadumbre y malestar, de que la mente reaccione ante la destrucción de nuestros tímpanos y así se someta a la resistencia y la apreciación. 

Después de ofrecer una salvaje sinfonía, el solitario O'Malley agradeció la ferviente ovación ante los constantes flashes de teléfonos que afortunadamente no opacaron su presentación. Siempre aunque silente, el músico se mostró en total concentración con su maquila, es por esto que nos quedamos con el recuerdo de un show como pocos, sin palabras o coros, pero con una alta gama de sonidos que hicieron radiar nuestra psique.    

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