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Porcupine Tree en el Pepsi Center WTC

Porcupine Tree en el Pepsi Center WTC

Geraldine
Sanabria

05/Oct/2022

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Pepsi Center WTC

Artista(s)

Una década de espera recompensada.

Tras 12 años de su última visita a nuestro país, Porcupine Tree regresó a México en un fabuloso e intenso concierto celebrado en el Pepsi Center WTC, el cual inició a la hora señalada -20:30 H-, cuando la agrupación arrancó el show con “Blackest Eyes.

Y justamente, tras concluir la ejecución de dicho tema, Steven Wilson (mente maestra y frontman del grupo), se disculpó por la larga espera que sus fanáticos mexicanos tuvieron que padecer antes de volver aquí. Pero se congratuló de estar ya de vuelta, y con un nuevo disco además. Y tras este diálogo con la audiencia, continuaron con “Harridan”, tema incluido en el álbum Closure/Continuation.

Tres pantallas acompañaban el austero pero funcional diseño escénico: una principal situada al centro del escenario en la cual se proyectaban videos, animaciones y diversos materiales audiovisuales similares que acompañan las ejecuciones del grupo, y dos más pequeñas, situadas a los costados del mismo, pero en las cuales se podía apreciar lo que pasaba allí y en la pantalla principal. Porque sobra decir que el verdadero show lo estaban brindando Wilson y compañía, sin mayores artificios, pirotecnias ni nada que distrajera al espectador del atractivo principal: su música.

Y vaya que en ese rubro Porcupine Tree fue espléndido, ya que el show estuvo dividido en dos sets más un encore, durando casi tres horas en las cuales poco más del 30% se enfocó en su nuevo álbum, y el restante se compuso de temas de sus anteriores producciones, principalmente del In Absentia y del Fear of a Blank Planet.

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Una de las cosas de las cuales Wilson se dijo sorprendido, fue de la cantidad de jóvenes que asistieron al concierto, argumentando que algunos de los temas integrados en el setlist son canciones de hace más de 20 años, casi la misma edad de algunos de los espectadores como era el caso de “Even Less”, tema editado en 1999 y que fue uno de los más cálidamente recibidos esa noche.

En ese tenor, y previo a qué tocasen "The Sound of Muzak", Steven reflexionó que la canción es anterior a qué hubiese apps y celulares como los conocemos actualmente.

Además de las rolas ya mencionadas, este primer set estuvo complementado por las canciones “Of the New Day”, “Rats Return”, “Drown With Me” (al término del cual agradeció en español), “Dignity”, “Last Chance to Evacuate Planet Earth Before It Is Recycled” y “Chimera's Wreck”. Al término de esta última, siendo las nueve y cuarenta minutos, la banda se tomó un receso, el cual fue también aprovechado por el personal allí reunido para ir al baño o hacerse de una chela para refrescarse un poco.

Las acciones se reanudaron a las diez en punto, cuando el grupo arremetió con uno de sus himnos: “Fear of a Blank Planet”, haciendo que todos estallaran de júbilo. Posteriormente, la banda establecería cierta calma (sin sacrificar la intensidad y emotividad del momento) gracias a una tanda de temas: “Buying New Soul”, “Walk the Plank” y “Sentimental”, para luego volver a encender a todos con “Herd Culling” y, tras anunciar que tocarían un tema largo, continuarían con “Anesthetize”. Cómo respuesta, además de los gritos de aprobación y aplausos, llovieron vasos de plástico de un sector del público al otro y viceversa, pero sin que ello desembocara en enojo o molestia para nadie. Por el contrario, todo mundo bien metido en lo que ocurría en el escenario, y coreando la letra de la canción.

El set terminaría cerraría con “I Drive the Hearse” y “Sleep Together” (en el cual Steven erró con las letras). Y con eso cerraría la segunda tanda, pero la cosa estaba lejos de terminar, ya que regresarían rápidamente para ejecutar tres canciones más: “Collapse the Light Into Earth”, “Halo” (donde Randy McStine y Nate Navarro -músicos de apoyo para la gira- saldrían a tocar portando máscaras de luchador) y “Trains”. Al final, el grupo se despidió haciendo la obligada caravana a un público que quedó exhausto y satisfecho. Valió la pena esperar más de una década para ver esto.