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Night of the Living Death Fest IV en el Pabellón Cuervo

Night of the Living Death Fest IV en el Pabellón Cuervo

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EYESCREAM // Guacamole Project

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Pabellón Cuervo

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Noche brutal que juntó a la vieja y a la nueva escuela del metal extremo: The Faceless, Napalm Death y Cannibal Corpse en Night of The Living Death Fest IV.

La gran bodega que se hace llamar Pabellón Cuervo recibió a tres bandas contundentes que difícilmente pasan desapercibidas: The Faceless, Napalm Death y Cannibal Corpse, en la cuarta edición del Night of The Living Death Fest; un concierto simplemente bestial.

Pocos minutos después de las 20:00 H., la banda encargada de inaugurar el evento fue The Faceless. Mientras algunos ovacionaban a una de las más interesantes agrupaciones de la nueva generación de metal estadounidense, otros se sorprendían por la ausencia de un bajista en el escenario (el bajo, sin embargo, se aprecia en las pistas que la banda utiliza en sus presentaciones). Con solos complejos de guitarra con una buena carga de sweep pickings a cargo de su líder y segundo vocalista, Michael Keene y con canciones como "XenoChrist" o el cover a Depeche Mode, "Shake the Disease", el cuarteto dio inicio al festival con la técnica en todo su esplendor. Mejor apertura no se podía pedir.

Desde que se abrieron las puertas, el escenario lucía una manta con el ya clásico logo de Napalm Death. Para cuando llegó su turno, el lugar ya presentaba una asistencia considerable. El look clásico del metalero predominaba, con algunos punks y una que otra persona que desentonaba. Uno de los costados, la zona VIP, brillaba por la ausencia de energía (y así duró todo el concierto). Tras apagarse las luces, los gritos daban la bienvenida a los maestros ingleses del grindcore. Desde el inicio, con "Multinational Corporations" (de su álbum debut Scum, de 1987), llegó el cataclismo; el slam no paró en ninguna de las piezas que el grupo presentó. El estilo único del vocalista Barney Greenway —quien interactuó con el público hablando un español más que decente—nos dejó claro que estábamos ante una leyenda del death; toda una figura sui generis del metal cuyos mensajes incluyen llamados a la conciencia, la dignidad o la felicidad. El set list nos dejó temas recientes como "The Wolf I Feed" o "Standardization", o consentidos como "Control", el propio "Scum", "Breed to Breathe", o una de las más solicitadas, "Suffer the Children". Dead Kennedys fue recordado con el gran cover "Nazi Punks Fuck Off": "nazismos y fascismos mierda, nunca más" dijo Barney, reafirmando el estilo de crítica social de la banda. Personas volaban, bailaban, agitaban las cabezas y formaban el mosh pit. Napalm Death en resumen fue avasallador de principio a fin. Siempre es de agradecer ese tipo de shows tan francos. Uno de los mejores shows de metal que me ha tocado presenciar.

Cerraría la noche otra leyenda. Desde Búfalo, NY, uno de los edificadores del brutal death, Cannibal Corpse. Con su ya clásico sonido alimentado de la distorsión de sus Mesa Boogie, los cinco músicos regresaron a México tras su presentación en el Knot Fest del año pasado y demostraron la importancia de su carrera de tres décadas. Contundente como siempre, el grupo abrió con énfasis en su más reciente álbum Red Before Black (2017): "Code of the Slashers" ,"Only One Will Die" y el tema homónimo. Para cuando "Scourge of Iron" sonó en los arreglos lineales Electro Voice, el casi lleno Pabellón Cuervo desbordaba energía. Siguió la grandiosa "Evisceration Plague" para regresar al nuevo LP con "Scavenger Consuming Death". La banda iba poco a poco en retroceso con canciones como "The Wretched Spawn" "Pounded into Dust" para llegar a "Gutted", de su joya de 1991, Butchered at Birth (con la mejor portada que han sacado hasta ahora, en opinión personal). No habían grandes cambios: George “Corpsegrinder” no daba tregua a su depurada voz gutural y su clásico headbanging en círculos interminables. Alex Webster dio prueba del porqué es uno de los mejores bajistas que ha dado el metal: el verlo por sí solo en su Spector Legend 5 vale el boleto. La fuerza en las guitarras de Pat O'Brien y Rob Barrett, y la precisión en la batería de Paul Mazurkiewicz complementaban para traernos de nuevo a la CDMX a uno de los amos del género, siempre garantía. El cierre vino con las grandes piezas "Make them Suffer", "Stripped, Raped and Strangled" y el tema inmortalizado en Ace Ventura, “Hammer Smashed Face”.

Así, presenciamos un evento de casi cuatro horas de metal auténtico, hecho sin pretensiones y, sin exagerar, con la mejor calidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REDACCIÓN:

Iván
Castro

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