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Mueran Humanos en el 316centro

Mueran Humanos en el 316centro

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360 Venue

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Mueran Humanos: Una noche para olvidar los problemas del futuro.

Quizá ni te diste cuenta que habías llegado al 316. La ubicación dice que ya llegaste, pero en realidad no lo puedes confirmar. Si tienes experiencia, ya sabes en qué puerta está tu acceso. Si tienes suerte, puede que alguien con aspecto de que fue a ver a alguna banda vaya saliendo para ir al OXXO de la esquina. Como sea, cuando entres, sabrás que el 316 no es un espacio convencional. Y es justo en esos lugares, donde las noches se vuelven inolvidables.

¿Cuándo fue la última vez que se sorprendieron con una banda en vivo? Para la gente a la que le gusta ir de concierto en concierto, no hay mejor sensación que ver por primera vez un buen acto. Sei Still es una banda de la CDMX que ya lleva algunos años dando vueltas por el circuito. Recientemente se presentó en el festival HIPNOSIS, y fue la encargada de poner ambiente. Iteración. Iteración. Iteración. Los ritmos motóricos tan distintivos de los alemanes se mezclaban entre distorsión absoluta. De voz, de instrumentos, de percepción. Sin lugar a dudas, es una de las propuestas mexicanas más interesantes de la actualidad y es que, además, cuenta con la mano de Hugo Quezada, quien fuera parte de aquella mítica banda del underground, Robota.

De géneros y etiquetas les gusta hablar poco. Por supuesto que se podrían nombrar a leyendas del kraut, el new wave, hi-NRG, dance punk, shoegaze, industrial y demás géneros como inspiración para Mueran Humanos. Pero al final, alguna vez Tomás dijo que todo se reducía al rock. Tal vez sea lo menos osado, la zona segura para intentar encasillar a una banda que parece transcurrir en discursos artísticos, más allá de ataduras musicales clasificatorias. Porque Mueran Humanos no solo son sus acordes, sino sus palabras, sus portadas y, creo que son, sobre todas las cosas, sus presentaciones en vivo. 

Dos personas sobre el escenario son una combinación que, de ejecutarse en plenitud, puede ser la perfecta alineación. No se necesita más. Carmen y Tomás cautivan con lo misterioso de su personalidad, el poco diálogo y, por supuesto, el arrojo de un frontman que sabe lo que es tocar en lugares pequeños. No imagino una mejor escena para la música de los argentinos. Es con esa sensación de encierro, de cuerpos contra cuerpos, de constreñimiento, que algo sucede cuando se escuchan a bandas como Mueran Humanos. Es un sentimiento liberador. 

Mueran Humanos no es una banda de canciones. No hay un éxito que supere a otro. Así puede ser que abrieran con “Vestido”, pero bien pudo ser “Miseress”, puede ser que en el 316 todos corearan “Monstruo”, pero también pudieron haber recordado “Mi auto”. En realidad poco importan las canciones interpretadas porque fueron las correctas. La energía adecuada que se contagiaba cuando los flashes salían por doquier cuando Tomás se lanzaba a los brazos de los asistentes. Es en esos momentos cuando alguien queda capturado más allá de un tema. Tal vez alguien estaba ahí por obligación, por quedar bien o porque no tenía nada que hacer. No obstante, estoy seguro que después de verlos en vivo, pasará la voz de unos tales Mueran Humanos. Así pasa con las buenas bandas. 

La verdad, si tuviera que elegir una canción, me quedaría con “Alien”, pero por ahí escuché a alguno decir que “La gente gris” o “Los problemas del futuro” habían sonado brutal. Es verdad que hubo algunos fallos técnicos durante dos temas y Carmen profirió el emblemático insulto argentino que involucra a las madres, pero nada que unos buenos aplausos no apaciguaran.

Tan potente como empezó, así terminó. Una noche de trance. De procesar muchas cosas o, al contrario, de entregarse al salvajismo. A la barbarie. Mismo estado que tuvo que ser cesado para lograr bajar las escaleras de un edificio que parecería uno normal, pero que esconde algunas paredes en donde momentos atrás, se había celebrado algo memorable que hizo elevar a cualquier persona común. 

Y los humanos salimos a Fray Servando Teresa de Mier, esperando que al menos por esa noche, ese imperativo en el nombre del dueto argentino, no se cumpliera con nosotros.