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Fanfare Ciocarlia: gitanos explosivos

Fanfare Ciocarlia: gitanos explosivos

Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

20/Ene/2014

Detalles

Un concierto en domingo es generalmente extraño, no es un día común o que muchos disfruten. Casi nunca he escuchado alguien decir "¡al fin es domingo!" y mas aún si se trata de un día frío, pero ayer fue diferente, pues Fanfare Ciocarlia se presentó en el Plaza Condesa; su segunda visita en poco menos de un año.

La cita era a las ocho de la noche y pocos minutos después se iluminó el escenario como si se tratara de un recital de poesía contemporánea francesa; bongos y luces rojas esperaban ansiosos al grupo abridor: Carlos Marks, cuya propuesta es digna de ponerle atención. Suenan a balkan y folclor huapangoso de tierras occidentales mexicanas mezclado con la improvisación característica del jazz; mucha técnica pero gone wild. Si fuera un baile sería zorba en drogas muy potentes y acelerado. Extraño, sí, pero fresco y divertido.

Después de cuatro canciones de larga duración se despidieron con buena respuesta del público, dando paso a que, tan solo unos minutos después, una fila de cuatro personas con los metales más grandes saliera para dar inicio a la presentación de Fanfare Ciocarlia. Poco a poco se fueron incluyendo cada uno de los doce miembros de la banda mientras iban dando forma a canciones como "Sirba de la Monastirea", "Lume Lume" y "Caravana" en versiones que aprovecharon para extender e incluir al público con gritos en rumano.

La típica "Kalashnikov" y "Born To Be Wild" fueron acompañadas por el canto de todos los presentes, quienes ya habían olvidado el frío, la edad y las estorbosas mesas. Entre la multitud se distinguían círculos de desconocidos que se abrazaban entre sí y buscaban incluir a quienes estaban a su alrededor mientras giraban cantando. No importaba si ibas solo o acompañado, todos parecían hermanos o viejos amigos.

Bailarinas al estilo gitano aparecieron en el escenario mientras los integrantes de la Fanfare, vestidos de negro y rojo, inclinaban sus sombreros y lanzaban besos como muestra de agradecimiento, gestos que lograban transportar a los presentes a un ambiente familiar, como el padrino que celebra un bautizo, boda y funeral a su puro estilo y todo al mismo tiempo.

Sin previo aviso, las luces se prendieron y la banda desapareció. Se podría esperar que los gritos de "otra, otra" duraran algunos minutos, pero segundos después Fanfare regresó para despedirse con "Nicoleta" y "Asphalt Tango".

Duró relativamente poco, cerca de hora y media. Esas pequeñas pláticas que se hacen para convivir con la audiencia nadie las entendió porque hablaban solo en rumano, pero con su música y palabras de agradecimiento como "la Fanfare es suya", el público también se volvió parte de la Fanfare Ciocarlia

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Bruno
Muñoz @Bruno_Muti

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