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División Minúscula en el Auditorio Nacional

División Minúscula en el Auditorio Nacional

Jorge
Carreón / OCESA

10/Oct/2016

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Auditorio Nacional

Artista(s)

Un recorrido histórico por el soundtrack de nuestra juventud.

En cuanto se anunció la fecha de División Minúscula en el Auditorio Nacional no supe cómo reaccionar. El hecho de que una de tus bandas favoritas de la juventud, aquella con la que has estado desde los primeros años, la has seguido en festivales, en foros medianos, en conciertos de aniversario y demás, ahora se presente en uno de los recintos más importantes de la ciudad, recinto donde días previos se presentó "El Potrillo", provoca una ola de escepticismo a la vez que te preguntas ¿qué está sucediendo?

La cita programada para el sábado 8 de octubre llegó y las expectativas se mantenían a medias. “¿Lo llenaran?”, me preguntaban algunos amigos que se quedaron en las primeras dos producciones de División Minúscula y en las hazañas realizadas por aquella joven banda en foros como el Multiforo Alicia o  el extinto Salón 21. No fue una sorpresa llegar al Auditorio y encontrarse con un puñado de jóvenes envueltos en camisetas de la banda, camisetas principalmente con el diseño de División, su último larga duración hace apenas cuatro años, hecho que reafirma la vigencia de la banda dentro del público joven y no solo dentro de los adictos a la nostalgia.

Belako, una joven agrupación originaria de Mungia en el País Vasco, fueron los encargados de iniciar la actividad al filo de las 8:30pm, con un post punk que se asemeja al estilo de Savages con voz principalmente femenina, demostraron por qué hay que tener en la mira a la escena musical española. Eran ya las 9:30, el foro se mostraba lleno en un 80% y el público seguía llegando, las luces cayeron y División Minúscula comenzaba el que sería el show más largo de su historia.

El show comenzó con la fiel ejecución de los cinco temas que conforman su reciente EP Secretos, la razón o el pretexto de su presentación en el Coloso de Reforma. El público más efervescente no dudo en levantarse de su butaca desde el principio mientras otros tantos permanecieron sentados esperando la canción que los llevo ahí. El siguiente bloque estuvo lleno de lágrimas desde el momento en que el puente ferroviario de Matamoros, aquel que ilustra la portada del Extrañando Casa, iluminó el fondo del escenario. Televidente, Extrañando Casa, Hombre Nuevo, Feliz 1er aniversario y Simple fueron las canciones encargadas de recordar los inicios de la banda y las fallas en el audio fueron, más que una molestia, un recordatorio melancólico de aquélla etapa llena de primeras veces.

Era turno de recordar el disco que acercó la música de División Minúscula a más oídos. Defecto Perfecto los colocó en 2006 como una de las bandas más importantes de la escena nacional, sus vídeos se colaban dentro de los programas sabatinos de música y sus canciones llegaban a los salones de secundarias y preparatorias. Veneno es antídoto (S.O.S), Soundtrack, Cada Martes, Me tomé una pastilla y Sognare formaron parte de esta celebración y hasta aquél punto la totalidad del foro estaba de pie con ánimos de saltar, cantar, gritar. Javier Blake aprovechó la duración de Me tomé una pastilla para agradecer al público “hace veinte años inicie esta banda con mi hermano Kiko, gracias por ser parte de División”

El set siguiente dedicado a Sirenas, producción de 2008 que no contó con la participación del guitarrista Ricci Pérez y que a principio de 2009 los llevo a Teatro Metropolitan, fue quizá el set más coreado y durante Las luces de esta ciudad, Blake hizo mención a sus seguidores “aquellos que nos han seguido desde el foro más chiquito hasta el más grande, sin ustedes no sería posible pisar un escenario como este, gracias por todas estas noches, este cariño, estos aplausos, gracias por abrir su corazón a una banda de un rancho allá en el norte llamado Matamoros” Acto seguido un set acústico permitió un descanso para el público, algunos se sentaron y otros tantos permanecieron de pie siguiendo a Javier en la interpretación de Préstame tu piel, Casa de cristal, Cursi, Maquillaje y Año nuevo.

El largo recorrido continuaba, cuatro largas duración le hacen justicia a una banda con veinte años en activo que se toma el tiempo necesario para ejecutar sus ideas y darse cuenta que cambiar de sonido no está mal, que de eso se trata madurar como banda. El set de División, álbum que vio la luz en 2012, nos anunciaba el fin de la noche, la interpretación de Humanos como tú fue acompañada por una dedicatoria de amor por parte de Javier y ya pasadas las once de la noche se cerraba el set con la característica euforia de Diamantina y Si este mundo acaba hoy.

Afortunadamente faltaba la que es quizá la canción más importante en el camino de División Minúscula, el público lo sabía y comenzaron a pedir Sismo. Con las luces apagadas, una tenue luz roja permitía observar las sombras de los instrumentos y con ellos el regreso de Kiko, Javier, Ricci, Luque y Bucho  al escenario, una larga entrada emocionó al público y tan pronto como pudieron identificar que su petición se cumplió comenzaron a gritar con mayor emoción. Sismo fue el primer sencillo de Defecto Perfecto e inmediatamente se situó en aquel entonces como un himno que permanece entre los viejos y nuevos seguidores. La última y me voy… y Voces marcaron el final definitivo de la noche más larga en la carrera de la agrupación, casi tres horas de show donde dieron una revisión ejemplar de cada una de sus producciones y donde al público le quedo chico el espacio entre las filas para demostrar su entusiasmo y entrega a la banda que han hecho parte de su vida.

Auditorio Nacional no les quedó ni muy grande, ni muy chico, es válido decir que les quedó a la medida, A lo largo de los años los hemos visto escalar peldaños, ganar adeptos y sumar éxitos a su repertorio de canciones. Verlos en esta ocasión ha sido un verdadero acontecimiento para quienes los siguen, desde sus primeros años. Tocar en un foro tan grande e importante como lo hicieron el sábado quizá nunca fue la meta de la banda y el gran ausente en esta celebración fue el slam que por obvias razones no se dio, pero sin duda División Minúscula ha marcado un hito bastante representativo en la música independiente porque al final de su presentación en el Auditorio ellos siguen siendo los mismos jóvenes, ya no tan jóvenes, asistiendo a tocadas locales, siguen siendo el público que te encuentras en un Alicia, un Pata Negra o un Multiforo 246 apoyando a los colectivos y recomendándote nuevos talentos para que lo que ellos creían era una escena bastante minúscula ya no lo sea.  

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REDACCIÓN:

Diana
Del Potro

FOTO:

Jorge
Carreón / OCESA

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