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Die Antwoord en el Pepsi Center WTC

Die Antwoord en el Pepsi Center WTC

Cortesía
8106 / Luis Avilés

23/May/2017

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Organización

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Ambiente

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Pepsi Center WTC

Artista(s)

Energía por doquier con Die Antwoord.

La locura azotaba las inmediaciones del Pepsi Center WTC desde muy temprano. Era la emoción por tener nuevamente una presentación de Die Antwoord en nuestra ciudad; también influía la súbita tormenta y granizada que caía estrepitosamente. Y, aunque la gente buscaba rápidamente refugio para evitar mojarse, no tenía ni idea de que saldría empapada en sudor al terminar este concierto.

BrunOG enciende los ánimos con sus beats urbanos. Inunda con trap, hip hop y rap cada centímetro del Pepsi Center. A pesar del retraso al iniciar su presentación, se gana a un público que parecía no conocerle.

“PLAY”, una palabra con diferentes significados según el contexto en el que sea usada, se proyecta a lo largo de un conjunto de pantallas montadas de manera escalonada; mientras, acordes oscuros y luces de colores fríos cubren el escenario. De pronto, el cántico de los monjes se hace audible; rostros deformes se muestran y causan escalofrío entre los espectadores.

Dj Hi-Tek, en una faceta diferente en la que se autonombra GOD aparece desde abajo de su consola. Suelta la pista telonera “We Have Candy” para que Ninja y Yo-Landi hagan su aclamada entrada y comienzan a escupirle rimas al micrófono.

Las pantallas se transforman en una pirámide, en la base se lee “ZEF”. A través de ellas aparecen visuales hipnóticos.

El descontrol inicia, “Fatty Boom Boom” rompe la primera capa de nuestro cráneo con el fin de enloquecernos. Bailamos sin pudor, nos arrojamos hacia adelante para mantenernos lo más cerca a los sudafricanos. La temperatura sube. El espacio entre los cuerpos es mínimo; pero, ¿qué importa? “Girl I Want 2 Eat U” transforma la pista en un perreo gigante.

Un intermedio de beats dan oportunidad de que Yo-Landi y Ninja cambien de vestuario. Aparecen, ahora, con trajes encapuchados de color amarillo, con una cápsula bordada en la espalda; tocan “Love Drug” por primera vez en la CDMX. Mientras, un par de bailarinas contonean sus cuerpos con mucha energía y sensualidad.

La gente está enloquecida. No hay un alma que no esté gritando, se ven, incluso, niños pequeños emocionados (asustados) por lo que sus sentidos están presenciando. “Banana Brain”, “Ugly Boy”, una versión corta de “Dazed and Confused” y “Cookie Thumper!” continúan con el concierto. Tras varios cambios en el vestuario entre canción y canción, vemos volar sobre nosotros a Ninja en varias ocasiones, sumen la sensualidad que derrocha Yo-Landi con sus diminutos atuendos.

Lo mejor esta por venir. Luego de acortar “Fat Faded Fuck Face”, GOD tumba el recinto con “Baby’s On Fire”. El público reacciona sin mesura, intenta rapear cual sudafricano, lleva la garganta a tope cuando intenta cantar el coro.

Sin un momento de pausa, “I Fink U Freeky” hace temblar la pista, seguida de “Happy Go Sucky Fucky”, momento ideal para soltar todo el estrés y gritarle al mundo: FUCK YOUR RULES.

Finalmente, el último tema previo al encore suena, “Never Le Nkemise” termina por llenar nuestras playeras de sudor y cada miembro de Die Antwoord, incluso las bailarinas, se toman un minuto para escuchar a su público que ovaciona esta gran presentación.

Aprovechando el receso para recuperar un poco de oxígeno, la gente pide otra canción más. Die Antwoord cierra su presentación de manera bastante emotiva. Yo-Landi y Ninja, tomados de la mano y abrazándose cantan “I Don’t Care”. Finalizan el concierto con “Enter The Ninja”, a la par, coloridos papeles caen sobre nosotros, por lo que una amplia sonrisa se dibuja en nuestro rostro. En pantalla aparece “GAME OVER”, palabra antagonista de esta noche. Esperábamos un show más duradero.

Tuvimos lo que tanto demandábamos: un show en solitario de Die Antwoord. Personalmente, me atrevo a asegurar que éste ha sido el mejor acto que han dado en la CDMX, pues, con poco más de cinco años encima desde la primera vez que los vimos en el Corona Capital 2012, la energía y explosividad no ha decaído ni un poco. El material visual ha aumentado notablemente en calidad y cantidad y, el hecho de sumar a miles de fanáticos cantando a una sola voz crea una experiencia de euforia colectiva.

REDACCIÓN:

Daniel
Reyes

FOTO:

Cortesía
8106 / Luis Avilés

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