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Belle and Sebastian en el PEPSI Center

Belle and Sebastian en el PEPSI Center

Bruno
Muñoz Tittel

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Pepsi Center WTC

Artista(s)

Belle and  Sebastian y una noche de festejo en el Pepsi Center.

La primera vez que vi a Belle and Sebastian fue en el 2010 en Guadalajara. Por alguna extraña razón del destino (de esas pocas lindas y peculiares que te ofrece), esa noche tuve la suerte de tocar con ellos como músico de sesión, participando del concierto desde una poco convencional perspectiva.

Recuerdo también la navidad que recibí Tigermilk (1996) y el sinnúmero de noches que pasé reproduciendo sus historias. Desde entonces, en los momentos más felices y tormentosos que guardo en la memoria, siempre hay una canción de ellos.

Ayer, el encuentro volvió a repetirse. Como parte del interminable festejo que Indie Rocks! ha preparado por sus 9 años de historia, los originarios de Glasgow regresaron de nuevo a nuestra ciudad.

El festejo comenzó a las 20:00 hrs con un breve set a cargo de Camilo Séptimo, seguido por Gepe, quien con su mezcla de pop, folklore y electrónica aceleró el ritmo de la noche. Mientras tanto, la gente no paraba de llegar.

En punto de las 21:30 las luces disminuyeron y en una pantalla gigante al fondo del escenario, una chica con aires antiguos anunciaba la entrada de Murdoch y compañía.  

Acto seguido, "Nobody's Empire" se precipitó sobre nosotros con contundente animosidad, arrancando de la audiencia un suspiro feliz perfecto y sincronizado… así, en un parpadeo el Pepsi Center se convirtió en una gran pista de baile.

Al paso de la noche no faltaron las sorpresas (el español dulcemente imperfecto de Stuart, un “feliz cumpleaños” inesperado, pelotas gigantes volando por los aires), y canción tras canción se hacía evidente la complicidad de los asistentes que atrapados en poéticas historias, nos soltamos al bello sentimiento que encierra el  saber que se puede pertenecer al mundo siendo un bicho raro.

El set visitó buena parte de la discografía, desde una versión acelerada de "Expectations", hasta los ritmos con reminiscencias discos y sintetizadores de "The Party Line", sin dejar de lado viejos clásicos como "Judy and the Dream of Horses" y  "Piazza, New York Catcher".

El climax llegó en el momento en que una serie de afortunados asistentes subió al escenario para bailar despreocupados al ritmo de "The Boy with the Arab Strap" y "Legal Man"; mientras entre línea y línea Murdoch preguntaba preocupado por su sombrero, que en medio del desconcierto se había posado sobre la cabeza de una chica que agitaba su cuerpo ensimismada.

La noche fue perfecta, no parecía haber rastros del síndrome de fatiga crónica que aqueja a Stuart, Sarah Martin en su sencillez de talentosa multinstrumentista habitó el escenario sin mayor pretensión que la música misma, y Stevie Jackson tras su guitarra dibujó una constante sonrisa que reflejaba el semblante fresco de quien ama lo que hace.

La magia de Belle and Sebastian consiste en hacernos sentir especiales, en detener el tiempo en sus historias y construir burbujas que parecen habitarse por personajes de Wes Anderson para mostrarnos la belleza de las cosas simples.

Ayer, después de casi veinte años de crecer junto a Belle and Sebastian,  todos los fans adultos (alguna vez adolescentes solitarios) regresamos al espacio congelado donde fuimos felices. ¡Gracias a Indie Rocks! por ello!

No es una revista, es un movimiento.