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#SemanaIR Día 1: Blonde Redhead + Rosk

#SemanaIR Día 1: Blonde Redhead + Rosk

Diego
Figueroa

29/Ago/2017

La melodía de ciertos tres: Blonde Redhead.

Mientras contemplaba mi propia ironía y esperaba ingresar al Foro Indie Rocks!, un hombre alto y de cabellos rizados y completamente blancos se acercó a la puerta. Alguien lo estaba acompañando, y en el lapso que estuvo ahí, nadie se le acercó a hablarle.

Una vez adentro, me fui haciendo paso hacia lo más adelante que pude. La multitud que acababa de ver la propuesta de Rosk estaba tranquila pero cada vez más aglutinada. Ya cerca del escenario, pude ver al mismo hombre de cabellos blancos subirse y hablar con los técnicos. Algunos en la multitud se emocionaron. Él mismo se puso a acomodar sus guitarras y configurar sus pedales. Era Amedeo Pace.

No hubo grandes pretensiones para empezar. No hubo ni una secuencia de introducción. Las notas de teclado de “Equally Damaged” del disco Melody of A Certain Damaged Lemons (2000) —que la banda se proponía a interpretar completo esta noche— apenas se escuchaban.

En ese momento solo se escuchaba la multitud. Cuando Kazu Makino y Amedeo habían tomado el escenario, todo los “I Love You” que les gritaban eran recibidos con sonrisas tímidas. Luego, tras mover un poco el torso para meterse en el groove de la secuencia que el Ingeniero acababa de lanzar, Amedeo empezó con los primeros acordes de “In Particular”.

Ahora la gente no estaba tan tranquila. Las pulsaciones del bombo de Simone Pace nos fueron moviendo a todos, y de alguna forma acabé más cerca de la puerta de emergencia que está a la izquierda del escenario, una que está en una especie de hueco en el que los graves se hacían todavía más evidentes.

Ahí pude notar en dónde reside gran parte de la magia de Blonde Redhead. Son solo tres en el escenario y no hay bajista, pero el bombo está tan fuerte que al combinarse con las notas graves de las guitarras de Kazu y Amedeo, generan una línea de bajo sutil pero efectiva.

Ni Kazu ni Amedeo dejan de bailar mientras tocan. La suavidad de la primer canción fue contrarrestada por la ruidosa “Melody of Certain Three”. A partir de ahí siguieron con el tracklist del disco, hasta que terminaron “Mother”. De ahí omitieron “For the Damaged Coda” para comenzar con canciones de otras épocas. Siguieron “Where Your Mind Wants to Go” y “3 O’clock” del reciente EP. Luego algunas indispensables como “Dripping” y “Spring and by Summer Fall”.

Cuando una chica gritó en la audiencia: “Elephant Woman”, Kazu le respondió tímidamente: “That’s tomorrow’s program. Can you come tomorrow?”. Cada vez que la vocalista interactuaba con el público, adoptaba una referencia sumamente japonesa, bajando la cabeza un poco y cruzando los brazos. Me dio la impresión que es de esas artistas que se desempeñan mejor cerrando los ojos e imaginando que la audiencia no está ahí, en lugar de interactuar demasiado.

En otro momento, señaló a Amedeo y gritó “He Speaks Perfect Spanish”, luego a
Simone “Him too!”. Pero en lugar de hablar, los hermanos solo comenzaron la siguiente
canción.

No es una revista, es un movimiento.