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Mequetrefe: El sonido de los sueños

Mequetrefe: El sonido de los sueños

10/Abr/2014

El diccionario de la lengua española define Mequetrefe como una persona entremetida, petulante e inútil... vaya forma de nombrar a una banda.

Así, crudo e irreverente es el sonido de este proyecto; una montaña rusa para el oído con mezclas de sonidos e instrumentos. Riffs de guitarra, sintetizadores y todos los efectos de sonido que puedas imaginar en una sola canción.

Mequetrefe incursionó en la escena musical local con su primer álbum, Play Off, y diversos EPs previos con temas de larga duración que lejos de ser tediosos sólo prolongan la incógnita del sonido placentero de lo innovador.  ¿Cómo no agradecer la valentía de atreverse en la música?

Esta banda de Santiago de Compostela tiene influencias del new age, del rock y el pop de los 80, el rock ácido de los 90 y la melancolía de bandas como The Cure y The Horrors y a menudo es calificada como electro pop, rock alternativo e incluso shoegaze.

Hasta el momento, ha publicado dos álbumes de estudio que les abrieron puertas a nivel mundial; el antes mencionado Play Off (2010) y Gobi (2013), con una duración total de más de una hora de disfrute con tan sólo 10 canciones como el extendido “The Last Trip” y, el favorito personal, “Cool”.

Actualmente, Mequtrefe cuenta con 5 integrantes: Xan (guitarra, voz, bajo), Santi (guitarra y bajo), Campini (guitarra y bajo), Gerardo (sintetizador, sampler) y Juanjo –ahora Marvin- (batería electrónica) y todos aportan ideas para hacer de sus producciones toda una experiencia musical inolvidable.

Cuando se les preguntó en entrevista por qué llamar al disco Gobi los gallegos mencionaron que es un desierto y que así se sintieron mientras gestaban el álbum en sus mentes. Añadieron que prefieren ser una banda auténtica con un sonido original y despiadado y mantenerse con un bajo perfil para tener muchas más libertades de crear.

Si no has escuchado a Mequetrefe es como soñar despierto. Esa satisfacción extraña que te pone en trance y te hace pensar en toda clase de disparates; es un viaje surrealista al encuentro con uno mismo.

No es una revista, es un movimiento.