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Fiona Apple, una estrella que en realidad no lo era

Fiona Apple, una estrella que en realidad no lo era

Celebramos el cumpleaños de la cantautora estadounidense Fiona Apple con este texto especial.

Siempre me ha gustado el sonido de su nombre como salido de un cuento de hadas: Fiona Apple McAfee Maggart. En cambio, su historia familiar, más que una fábula, es el meet cute de una comedia romántica: Su madre cantante y su padre actor se conocieron en Broadway, así que en sus venas en lugar de sangre corre escenario. El talento genealógico no se resume a la triada: sus abuelos maternos fueron una bailarina y un vocalista de una big band. Su hermana canta cabaret y su medio hermano es actor. Para rematar sus credenciales del show business creció en las dos ciudades más mediáticas de Estados Unidos, alternando su residencia en el Harlem neoyorquino con los veranos en la casa de su padre en Los Ángeles.

Por si algo faltara, la mirada de Fiona también es la de una estrella: profundos ojos azules que la descartan de la descripción de “guapa y hueca”, pues destilan inteligencia y conocen bien la tragedia (fue violada a los 12 años). Pero desde un año bisiesto antes, Apple ya componía en el piano para después descubrir a otras grandes mujeres: Billie Holiday Ella Fitzgerald; sus influencias son bastas y su entrenamiento clásico. Jamás fue una improvisada.

Su lanzamiento oficial fue en 1994, cuando firmó un contrato con Sony y dos años más tarde la arrastró la marea: Tidal, su álbum debut vendió 2.7 millones de copias y fue certificado tres veces platino en los Estados Unidos. Así, Apple se convertía en la niña prodigio, una de los “mejores artistas nuevos” de los noventa. Para afianzar el título bastó un controvertido video dirigido por el icónico Mark Romanek donde una muy sensual Fiona canta entre cuerpos, hace posiciones sugerentes, revela su abdomen, se quita la ropa y protagoniza un encuentro en una tina. El video junto con la letra de “Criminal” –"He sido una mala chica mala, he sido descuidada con un hombre delicado. Y es un mundo triste cuando una niña va a romper a un chico solo porque puede"– se volvieron instantáneamente una de las postales más representativas de la década.

Al éxito lo acompañaron premios, más hits, covers de The Beatles y apariciones en bandas sonoras (Pleasantville, con Reese Witherspoon), pero después comenzó a cobrar fama por otra razón: se dio el lujo de cancelar dos decenas de fechas de su gira. Su segundo –When the Pawn– no logró el mismo éxito comercial y el nuevo milenio la recibió con un Meltdown. Es el año 2000 y tras un show lleno de problemas de audio, Apple abandona el escenario y no vuelve más. Pero aún faltan años para que una Britney Spears rapada enseñe a las masas a valorar las crisis femeninas y el llanto de Fiona resulta demasiado. Aún así hubo momentos de brillo: hizo duetos con leyendas como Johnny Cash y su carrera se mantuvo con triunfos más discretos que su álbum debut, pero igual de envidiables para cualquier aspirante a artista. Canciones de broma con Zach Galifianakis, ediciones especiales para películas de Tim Burton, tributos a Elvis Costello, temas de apertura para serie de Showtime, conciertos de caridad, canciones para musicalizar marchas y un total de cuatro discos (cosa que parece poco en un periodo de 17 años).

Alrededor de Apple también se ha construido una leyenda: Sabemos que es vegana y que se autodefine como obsesiva-compulsiva. Que dejó de beber. Que la depresión le dejó de recuerdo un récord de autolesiones e incapacidad de confiar en los hombres. Que sufrió de trastornos alimenticios y que entre su lista de ex novios destacan el nombre de Paul Thomas Anderson y un ex esposo francés. Sabemos que en algún punto fue arrestada por posesión de hachís. Pero en realidad sabemos muy poco: canceló una gira por la salud de su perro, recién lamentó la muerte de Mac Miller y su carrera básicamente gira alrededor de desaparecer.

En una de sus recientes entrevistas comenta: sí, está haciendo nueva música. ¿La escucharemos? Nadie lo sabe. porque quizá cuatro discos en 20 años le parezcan suficiente. O quizá nunca entendimos nada y a pesar de su mirada Fiona no era una estrella, sino simplemente una chica con ganas de hacer música que como dijo en su discurso, sabía que el culto a las estrellas y MTV es una mierda.

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