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A 40 años del 'Highway To Hell' de AC/DC

A 40 años del 'Highway To Hell' de AC/DC

La autopista que conduce al infierno es alumbrada por 40 velitas.

De caminos sinuosos y sin sentidos la vida está hecha. Altas velocidades, accidentes y descomposturas suceden en vías de asfalto consumido por el peso de insostenibles penas. Rutas para olvidar insatisfacciones preceden catástrofes. De estas autopistas despunta una que cumple 40 años, Highway To Hell, disco que –para quienes saben de canguros, koalas y hard rock– es el más electrizante de AC/DC.

El origen del evocado título fue establecido por lacerados traslados durante las giras en infinitas carreteras, los padecidos tripulantes y sus oficios fueron, Bon Scott, alaridos; Angus Young, guitarra patrona; Malcolm Young, guitarra rítmica; Cliff Williams, bajo y coros, Phil Rudd, batería.

El infierno y su residente

El número seis es supeditado a los enemigos de Dios y, el sexto álbum de la Corriente Alterna / Corriente Continua, que fue extraído de infernales entrañas diabólicas el 27 de julio de 1979, bautizado con el demoniaco título de Highway To Hell, lo confirma. El vinilo, asfaltado con endemoniados requintos de Angus Young, surca las 10 conjuradas pistas con la anuencia de Satanás, que satisfecho, cabecea con fuerza afirmando su gusto por lo que escucha.

Esta sexta producción también sería la última rugida por Bon Scott, quien –a la edad de 11-12 años– cargaba con la henchida reprenda de su madre. “Bon, si no puedes cantar canciones apropiadas, cállate. No cantes esa basura de rock and roll”*. Ese niño desobediente creció para convertirse durante seis años, sí, seis, en el vocalista de AC/DC.

Este embrionario periodo, fue acompañado por los estruendosos riffs de Angus Young que se extendieron a lo largo de Australia, el sexto –sí, otra vez el seis– país más extenso del planeta. La guitarra de Angus colonizó desiertos y montañas, habitándolas de lamentos y estallidos.

El halo demoniaco y claro, también demencial de Highway to Hell, lo portó como si se tratara de un arma homicida, el asesino en serie Richard Ramírez, quien tras escuchar afanosamente la pista cinco del lado b, "Night Prowler", cometió el crimen de la muerte.

Sin paganismos y de manera oficial, Atlantic Records lanzó tres sencillos, "Highway to Hell", "Girls Got Rhythm" y "Touch Too Much". El primer single por todos conocido, además de sus identificables guitarrazos, cuenta con antagónicos covers como sus intérpretes; así la intensa versión explosiva de Marilyn Manson o, la muy rocanrolera presentada en vivo por Bruce Springsteen, Eddie Vedder y Tom Morello. El vigor de "Girls Got Rhythm" traspone el brío a la letra, donde el sexo transmuta así. "La chica tiene ritmo / el ritmo del asiento trasero… Ella me da lo máximo / Me satisface de verdad / Me ama hasta tambalearme". En el tercer sencillo, "Touch Too Much", el manifiesto de la canción tampoco queda a deber. "Ella lo quería duro / Ella lo quería rápido".

Nadie me va a frenar

Decenas de vasos de whisky colmaron el tanque de gasolina. En la autopista al infierno, kilómetros adelante, Bon Scott dio aventón a una desconocida en el kilómetro marcado con el 19 de febrero de 1980, descubrió que esa pasajera, era la muerte.

Si el LP, el cassette o el disco compacto volcaron en la carretera del sonido, conduzcan hacia la red y pavimenten sus oídos escuchando de principio a fin Highway To Hell, si pierden el control y colisionan, tal vez se encuentren con Bon Scott, quien, portando los mismos cuernos de la portada del disco, les dará la bienvenida al infierno.

 

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