Foro: Auditorio Blackberry

Torreblanca en el Auditorio Blackberry

Torreblanca sigue promocionando su reciente disco El Polvo en la Luz, y ahora lo hará sonar este 15 de mayo en el Auditorio Blackberry.

Durante la noche estarán acompañados por Ulises Hadjis, cantautor venezolano que presentará parte de su segundo disco Cosas perdidas.

Los boletos tienen un precio de $350 gradas, $450.00 Pista $550 Platea y se encuentran a la venta en taquillas del lugar, así como en sistema Ticketmaster.

 

The Jesus and Mary Chain en México

Durante su reciente sesión de Noches FanCine, El Fanzine anunció que este 21 de mayo, The Jesus and Mary Chain visitarán México.

La cita para revivir y celebrar el aniversario de su disco debut Psychocandy será en el Auditorio BlackBerry. Se espera que más adelante se revelen los detalles de cuándo saldrán a la venta los boletos, y el precio que tendrán. Seguiremos informando.

Los boletos tendrán un costo de $650.00 pesos, y podrán comprarse en taquillas del lugar y en Ticketmaster a partir del lunes 30 de marzo a las 11:00 horas.

Maceo Plex en el Auditorio Blackberry

El día de ayer salimos de casa con la expectativa de dejarnos arrastrar por una velada poco usual en nuestras aventuras nocturnas. La misión: asistir a un evento cuyo cartel contenía a tres representativas figuras de la música dance actual. (Sepa el lector que, para agregar un poco más de adrenalina a la situación y en aras de una concentración inquebrantable, decidimos ir en solitario).

Plex

En punto de las 21:00 hrs (como indicaba la invitación), arribamos a las puertas del Auditorio BlackBerry para encontrarnos con una fila llena jóvenes dispuestos a entregarse a una larga noche de baile (ropa cómoda y ligera), misma que fue creciendo durante los 45 minutos que tuvimos que esperar para que la organización abriera el acceso.

Una vez adentro, nos recibió un ostentoso escenario lleno de luces y pantallas de led, en donde dos figuras tímidas amenizaban (a bajos decibeles y luces encendidas) la entrada de la gente a un espacio que daba la impresión de ser un club más que una sala de conciertos (ejército de meseros, zona VIP, mesas para las cubas).

El cartel formal arrancó a las 23:30 hrs con Barnt, DJ y productor alemán que durante 45 minutos, se encargó de calentar el ambiente con su house minimalista, lleno de texturas y bajos intensos. Si bien, para entonces, la mayoría de los asistentes aun no lograban despojarse de su conversación, la intensidad del beat poco a poco fue comprometiendo a algunos al baile y para el final de su set, ya se veía el influjo del ritmo sobre los cuerpos.

En punto de las 12:00 hrs Rebolledo (representante de la escena mexicana) subió a la tarima a hacer lo suyo. En su set, las mezclas de esqueletos rítmicos simples y repetitivos con tintes de house, techno, pop y dance, arrastraron a los presentes al contagio indómito del baile.

Así, 60 minutos de tridimensionales luces acrobáticas, visuales de caras rojas que se deformaban al compás de la música, bajadas y subidas construidas con precisión, dejaron a la multitud a punto para el acto principal de la noche. Era el turno de Maceo, el lugar estaba completamente lleno, desinhibido, dispuesto a dejarse llevar por el viaje sonoro.

1:20 hrs Después del ritual de entregar en escenario, la figura carismática de Plex toma el control. En las pantallas, un espiral gigante envuelve su silueta, y dando un respiro a las masas, sintetizadores construyen una atmosfera que gradualmente establece el inicio del trance. Los celulares salen, las manos se levantan.

Un pico se presiente y de pronto el beat se dispara detonando la euforia: Visuales parpadeantes, excesivo espectáculo de luces, cuerpos ondulantes, pupilas dilatadas, en ese punto todo era un solo ente en movimiento. Durante el resto de la noche la voluntad se dejó controlar por el house y el funk interplanetario de Maceo, camino al clímax los bajos golpearon cada vez más fuerte hasta que ya no hubo retorno.
Nota importante: Si usted piensa asistir a este tipo de eventos, es imprescindible un compañero de baile que haga eco a sus locuras.

Maceo Plex en la Ciudad de México

El dj y productor líder del movimiento deep house, Eric Stornel, aka Maceo Plex, llega por primera vez a la Ciudad de México el 6 de marzo al Auditorio BlackBerry.

Para completar el line up de esta noche estarán también presentándose Rebolledo y Barnt, ambos artistas del sello alemán Kompakt.

#MaceoPlexDF
Preventa lunes 26 de enero General $600 / VIP $900
-Evento solo para mayores de edad-

¿Quieres ir al concierto? Envíanos un mail con tu nombre completo a promos@indierocks.mx con el título “Llévenme al concierto de MP”. Si eres de los primeros, ganarás un pase doble.

Vida nueva en los reinos de Clan of Xymox

Ha pasado mucho tiempo desde aquella visita de Clan of Xymox al Salón México a finales de los 90, y así como muchos de los que estuvieron presentes anoche en el Auditorio Blackberry seguramente crecieron y maduraron al lado estos holandeses, sangre nueva visitó los reinos de la agrupación para unirse por tiempo indefinido a su creciente sequito,

Si bien la carrera a fin de año seguramente a muchos los tiene ya sin un clavo, prueba de que una banda como Xymox con todo y Decoded Feedback, invitados traídos desde Canadá como parte de la alineación, no congregara el quórum que haría justo un año anterior en el Plaza Condesa, aún así la fidelidad de sus seguidores nunca estuvo realmente a prueba; con material nuevo bajo el brazo, esta consagrada y versátil banda que oscila entre el gótico, el post punk y el dark wave ofreció un concierto como pocos se ven ya en el Auditorio Blackberry

La noche inició pasadas las nueve con la presentación de un dueto de EBM que nos había visitado ya con anterioridad, pero debido a su naturaleza underground, lo hizo en clubes y bares de cuestionable calidad por lo que, verlos en un espacio como el antiguo Cine Las Américas, con el juego de luces y nitidez de audio que se merecen, no fue más que un regalo; “Bio-Vital”, “Night Terror” y su más reciente sencillo “Waiting for the Storm" se vieron y sonaron impecables. Decoded Feedback como siempre debió ser.

Pasadas las once de la noche, una enorme ola de humo cubría ya el entarimado que Ronny Moorings y compañía engalanarían con su majestuoso canon de trabajo; como si se tratara de un meticuloso retroceso, la banda ejecutó primero cuatro canciones de Matters of Mind, Body and Soul, para pasar a tres piezas seguidas de In Love We Trust hasta llegar a la euforia de “Louise” seguida de “Jasmine and Rose”, “Farewell” y “A Day”.

En contraste con los que pueden enunciar su discografía de corrido, se podía ver personas que tal vez conocían poco de la banda, pero es la experiencia de escuchar por vez primera clásicos como “Muscoviet Musquito”, “Back Door” y “Stranger” lo que más se rescata de aquella sangre nueva en los reinos de Xymox; es lento el paso del gótico y el electro en los foros contemporáneos, desde Nitzer Ebb y Tuxedomoon en el Lunario, Hocico y Front 242 en el Salón José Cuervo, hasta Peter Murphy y The Cult en el Teatro Metropolitan. Es grato ver cómo públicos nuevos se acercan a estas manifestaciones artísticas.

La noche terminó extrañamente con “Delete”, tema Darkest Hour que, si bien no es un clásico, tal vez el punto de Moorings era que sus temas hablan por sí mismos y no es obligación suya interpretar algo de hace treinta años para complacer. Tenía razón, y una vez más, Clan of Xymox fueron los indiscutibles reyes de la noche.

La mágica e hipnotizante presencia de CocoRosie

El planeta CocoRosie fue matizado con voces agudas y juguetonas acompañadas por una mezcla experimental de sonidos, principalmente hip hop, y luces purpuras, elementos que giraron en torno a su último lanzamiento de larga duración, Tales of A GrassWidow, y a una escena repleta de disfraces colgados de un tendedero.

Antes de iniciar el show de las hermanas Casady, el ambiente en el Auditorio BlackBerry era poco cálido; las manecillas cada vez estaban más cercanas al inicio del concierto (22:00 horas) y apenas se escuchaban algunos gritos tímidos por parte del público. Seis minutos después se cortó la música de fondo, anunciando que el inicio de la descarga estaba cerca. Durante cerca de 15 minutos el escenario fue cubierto por humo hasta que apareció CocoRosie.

El primero en salir fue el multiinstrumentista Tak en los teclados, seguido las principales del proyecto, Bianca y Sierra, acompañadas del Beatbox TEZ. De inmediato se escuchó “Child Bride”, entrega sutil que conectó inmediatamente con los asistentes; de ese momento en adelante, la intensidad creció, tanto por parte del grupo como de la fanaticada.

En cada canción, los disfraces que colgaban del tendedero transformaron a las hermanas Casady en personajes únicos que sólo compartían una misma característica: el dulce timbre de voz.

En la primera parte del concierto se escucharon “End of Time”, “Harmless Monster”, “Tearz for Animals”, “After The Afterlife”, “Gravediggress” y “Ana Lama”, dando un resultado electrizante, mismo que remató TEZ con un sólo de percusión vocal, el cual fue recompensado con fuertes alaridos y aplausos.

Para “Villain”, Bianca y Sierra retornaron más intensas, sobre todo la última mencionada, quien de esta parte del concierto hasta el final no paró de saltar sobre el escenario. Le siguieron “Far Away”, “Undertaker”, “K-Hole”, “Werewolf”, las cuales fueron interpretadas por CocoRosie antes de despedirse por primera ocasión, dejando el escenario por algunos segundos.

A su regreso, Bianca expresó: “Con esta canción estamos prendiendo fuego”, y remató su prematuro retorno a nuestro país con las melodías “We Are on Fire” y “Turn Me On”. Sólo hubo una breve oportunidad para que el público reconociera a CocoRosie con aplausos y alaridos, mismo que fue aprovechado por las hermanas Casady para fundirse en un fuerte abrazo y para que, sin más, se encendieran las luces del recinto mientras el reloj indicaba dos minutos después de la media noche. 

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Una “rara avis” de hermoso trino y ases escondidos entre las plumas

Andrew Bird es un tramposo, y eso lo saben bien los que asistieron a su concierto en el Teatro de la Ciudad de México en 2011; es capaz de sonar como si estuviera acompañado de la Filarmónica de Viena a pesar de estar completamente solo en el escenario. En su nueva visita al DF repartió mejor sus ases escondiéndolos en las mangas de una banda, pero aún así su magia construida de samplers, pedaleras de loops y efectos la que hizo subir al Auditorio Blackberry a coros de violines y tin whistles celtas, formaciones country fronterizas e incluso troupes de cuerdas andinas.

Con la publicación del pasado 2012 de Break It Yourself y Hands of Glory, quedó claro que el de Illinois no tiene un especial interés en seguir innovando sino en profundizar en su sonido y establecerse en él; y con esta premisa arrancó el concierto, con los delicados pinzamientos y cuerdas sedosas de “Hole In The Ocean Floor”, su característico trino límpido y ecos del Astral Weeks de Van Morrison. En sus manos, el violín puede mutarse en herencia celta, en guitarra española con aires de blues (“Why”) y en acústica (“Desperation”); y con su banda crea ritmos trotones que le añaden puentes y pausas a la estructura clásica del rock crepuscular a rolas como “A Nervous Tic…” (aullada con fruición entre el público), sale a pasear por paisajes instrumentales próximos al jazz, y se aproxima a la épica de Arcade Fire con “Three White Horses”.

Aunque muchos hayan lamentado el poco afán de búsqueda de Bird en sus recientes trabajos, el multiinstrumentista supo mostrarse en directo menos canónico y más juguetón, especialmente en temas como “Orpheo Looks Back” (que vistió de largos pasajes instrumentales) o gracias a los ritmos marciales que imprimió a “Imitosis”. Y hablando de diversión, lució especialmente al reunirse alrededor de un solo micro con dos de los miembros de la banda, para darle a “Give It Away” una nueva dimensión folkie con las superposiciones de coros masculinos y de cuerdas que acompañaron al público en un amago de tarde soleada. En el mismo formato de “tres hombres y un micrófono” se desarrolló la divertida tomadura de pelo de “The Professor Sucks”, canción – jingle terriblemente pegadiza que, contó Bird, compuso para el show televisivo homónimo. En un concierto en el que no se escatimaron minutos y se repasó con profusión toda la discografía birdiana, hubo también tiempo para tonalidades puramente pop (“Eyeoneye”) y ecos, que me perdonen los puristas, a la guitarra de Santana en “Skin Is, My”.

Pero cuando el compositor se crece (y nos crece dentro) es cuando habla desde sus interioridades, cuando viste con lo mínimo las revoluciones sonoras y las baja a ras de corazón. Así, las cimas expresivas se vivieron con “Tables and Chairs”, que se movió entre líneas rítmicas obsesivas y una sigurrosesca belleza melódica del arco largo; y con el simbólico cierre de “Don’t Be Scared”, conmovedora con sus crescendos tan íntimos en inicio como de demoledora expansión final. En definitiva, un hermoso experimento vivencial desarrollado por alguien obsesionado en explorar (y aprovechar) todas las posibilidades del sonido para crear algo bello. Que no es poco.

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