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Canoro: [Capítulo 8] La solución de papá

Canoro: [Capítulo 8] La solución de papá

17/Ago/2021

Y a ti, ¿qué poder te gustaría tener?

Pero me desperté y no los pude salvar.

Era una noche sabatina cuando llegué a la página 15 del cuento El primer día de Toño Malpica y en ese momento, el pequeño felino al que le leía el libro me preguntó: —¿Qué gran súper poder te gustaría tener? — y aunque pensé como primera respuesta “la teletransportación”, mi divagar me llevó por otro camino; regularmente los niños consiguen hacernos preguntas a los adultos para pensar más de lo habitual. Así que después de dar un sorbo al café, esto fue lo que respondí.

Los súper poderes son una fantasía que se representan como algo superior a lo real, algo ficticio que nos hacen soñar con pericias con las que podríamos defendernos de amenazas extraordinarias, pero ¿te imaginas que existan poderes para solucionar cosas más habituales o terrenales y no simplemente para extraterrestres o villanos de otras galaxias? —y rápidamente respondí para mí mismo—. Sí, imagina una fuerza o habilidad asombrosa a las que en realidad existen para arreglar los grandes problemas de la humanidad. Déjame darte algunos ejemplos…

Imagina que el llanto de los recién nacidos, esos sonidos penetrantes que atentan en las madrugadas de los padres primerizos, pudieran apaciguar o evitar el cambio climático; el esfuerzo por soportarlos y tratar de comprenderlos tuviese un beneficio al planeta tierra. O qué tal un poder en el que los repartidores a domicilio fueran velocistas, ¡Sí, como Flash! Así no tendríamos que sufrir con sus retrasos en cada entrega. Pero que estas habilidades de las que te hablo no solo fueran en algunas personas, sino en todos… o en lo que acompaña nuestra existencia; por ejemplo: un don que tenga el suelo, cual sea, para que cada que alguien tire basura en las calles ésta suelte una ligera explosión… como un castigo por su irresponsabilidad.

Volví a sorber del café mientras mi divagar continuaba. Estando tan involucrado en mi propia fantasía, continué narrando: Sería increíble que pudiéramos tener el talento de que con una simple mirada se asearán las cosas ¡imagínalo! Que con solo observar los trastos y sartenes, el piso o la ropa éstos se limpien por completo ¡cuánto tiempo ahorraríamos! Tengo otro: si tan solo pudiéramos tener la facultad de una “súper velocidad de observación” y así conseguir disfrutar todos los contenidos que existen en las plataformas de streaming; películas y series faltarían para nuestros rápidos ojos.

El pensar en los daños que agobian a la humanidad me llevo a conclusiones utópicas, soluciones fantasiosas y lejanas a la realidad, pero tan increíbles que sin duda harían un mundo mejor. Tan solo supón en un poder que con abrazos se termine la pobreza, o que los grandes millonarios del planeta tuvieran un extraordinario problema de bondad, mismo que si no lo implementan pierdan tiempo de vida, ¿no crees que lo que más les importaría sería vivir? Especula un poco en una habilidad que solo tengan los gobernantes en el que consigan escuchar todos las voces, pensamiento y lamentos de la sociedad que lideran, estoy seguro que así harían caso a las peticiones de su gobernados… ya sea por capacidad o simplemente para poder dormir en las noches.

Tal vez no te he contado… seguro ya habrá tiempo para ello. Pero hay problemas en las personas que pudieran parecer inofensivos, pero que si existiera un supremo don, por mínimo que fuera, no tengo la menor duda que sería una vida más feliz. Yo, por ejemplo, me gustaría leer la mente de las mujeres: sería excepcional intentar comprenderlas y no solo quererlas. De igual forma, apuesto que para ellas sería grandioso que cada 28 días los cólicos fueran simplemente ataques de carcajadas o una talla menos en su fisionomía. O pienso también en que el hombre tenga el poder romper con el famoso 11 minutos que Cohelo dicta y que esa duración masculina fuera favorablemente duradera. Llegan a mi mente grandes poderes para grandes soluciones: que los embarazos fueran siempre deseados y soportables o que todos los infantes tuvieran un híper poder en el que suelten descargas eléctricas o ráfagas de fuego cada que algún pervertido intente mínimamente rozarlos. Anhelaría que todas las personas tuvieran la capacidad de convertir los suicidios en sencillos llantos de tripas para que con lo único que acaben fuera con su hambre.

Es inevitable pensar en tantas cosas con las que estos súper poderes de lo que me cuestionan podrían solucionar el mundo entero, desde cosas banales pero perfectas como dentistas con manos miniaturas para que pudieran trabajar sin hacernos abrir tanto la boca, hasta un don mundial en que el dinero brote de las sonrisas y sonrojares. Es más, divago en niños que nazcan sabios; sé que esa magia te fascinaría para abandonar de lleno el colegio. Si tan solo existiera la habilidad, un grandioso poder que convierta mis resacas en ideas creativas ¡sería fabuloso!

Podríamos continuar la conversación, mi querido amigo, y localizaríamos infinidad de cosas con las que un súper poder podría resolver; desde convertir toda el agua en potable para su uso, tanto la que cae en el suelo por lluvia hasta la que expulsamos después de beberla; que existiera un heroico don de conformismo en los grandes poderes mundiales para que dejarán de pensar en batallas e invasiones; un talento que consiga sacar moscas de la boca de cada hombre y mujer que arroje mentiras o que todos fuéramos identificados como “metahumanos universexuales” y así quebrar por completo el rechazo por las preferencias de las personas.

Yo creo que no hay una sola cosa que no pudiéramos resolver con supremas habilidades, aquellos como de los que habla Fobia en su canción “Pesadilla”: poderes que puedan salvar la Tierra, las plantas, los animales y a la humanidad; un poder omnipotente que detenga guerras, aunque al día siguiente la volvieran a comenzar; poder salvar a nuestro planeta de una gran tormenta nuclear… o un virus letal.

Al intentar darle un sorbo al café me percaté que había sido cambiado por una copa de vino. Y cuando giré hacia mi receptor para saber qué opinaba de mi respuesta, descubrí que estaba profundamente dormido; sus ronquidos reflejan ya un largo periodo de sueño. Sin más, desperté de mi divagante conversación y sujetándolo fuerte lo llevé a su guarida en donde descubrí el único súper poder que tengo.