Favoritos

Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

50752
Trascender: La otra cara de la Inteligencia Artificial

Trascender: La otra cara de la Inteligencia Artificial

25/Jun/2014

Transcendence

Wally Pfister

Johnny Depp, Rebeca Hall, Paul Bettany

EUA / China, 2014

Alcon, DMG , Straight Up Films

Habemos aquellos que todavía tenemos algunas reservas sobre la calidad de las actuaciones de Johnny Depp, cuya imagen de “el chico malo de Hollywood”, que básicamente se ha gestado gracias a algunas drogas, una “barbita de cuatro días” y pasar el rato con Hunter S. Thompson, le ha ganado tremenda cantidad de seguidoras.

Con algunas excepciones, como What’s Eating Gilbert Grape (1993), aún me falta motivación para anticipar una de sus “reinterpretaciones”, llámese su Willy Wonka, su Ichabod Crane o su parodia de Keith Richards como el capitán Jack Sparrow (aunque siendo honestos, su único referente original en este era un mono de un juego mecánico.)

En Transcendence, primer trabajo como director de Wally Pfister (fotografía en Inception), Depp encarna a un personaje completamente ficticio, el Dr. Will Caster. Si embargo, el rango de emociones en su actuación sigue mostrándose muy limitado, pasándola no tan mal para ser un científico al que solo le queda un mes de vida.

Pero, además del rendimiento de Depp, también hay una película que platicar. La criticada trama del filme, para mí por lo menos, prometía despuntar de una manera excelente. El Dr. Caster es un hombre apasionado por el trabajo de investigación que vive con su pareja y colega, Evelyn (Rebecca Hall), impulsando las capacidades de la inteligencia artificial a tales alturas que pronto los grupos aparentemente anárquicos, liderados por Bree (Kate Mara), empiezan a seriamente atentar contra la seguridad de Caster, sus laboratorios y colegas, incluyendo a un muy preciso Morgan Freeman como Joseph Tagger.

Los revolucionarios alcanzan a Caster (no es spoiler, lo prometo) y en un intento por mantenerlo de cierta forma “vivo”, Evelyn y sus allegados logran poner en práctica el gran experimento del doctor: convertirlo en un ser completamente digital y lograr que trascienda más allá de su cápsula de carne y hueso.

El concepto me pareció sincero y aterrizado, ¿quien dice que en un par de siglos no se pueda hacer download de tus recuerdos y pensamientos a un disco duro y que tu “manera de ser” no pueda ser reproducida por un complejo sistema de algoritmos basados en la información que se tiene a la mano? (piensa en un más avanzado, y mucho menos molesto, Genius para iTunes).

Depp revive de manera desconcertada como un ente digital en una pantalla me recordó un tanto a Murphy en Robocop, pero aún más al villano Kane en Robocop 2. Júbilo, tristeza y miedo ante un nuevo renacimiento; Transcendence prometía.

Pero Hollywood es Hollywood y pronto la trama se convierte en milicia, metralletas y bazucas. La película es una buena intención, con atinado principio, pero que trastabilla en su desenlace.

No es una revista, es un movimiento.