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The Chemical brothers: Cine y rave

The Chemical brothers: Cine y rave

14/Feb/2013

“There’s no path to follow...”

Un viaje musical a través de los recursos de la imagen cinematográfica. Una epifanía del sonido. La puesta en escena de esta  música da como resultado una película un tanto cruel, porque nos lleva a uno de los mejores conciertos de The Chemical Brothers, en el Fuji Rock Festival (2011) pero sin estar realmente allí; a través del delicioso engaño del cine. Un concierto que se transforma en la proyección fantasmagórica de la fiesta, el sonido y sus eclosiones sensoriales.

Esta edición, el festival de cine documental Ambulante trae a nosotros la película The Chemical brothers: Don’t Think, de Adam Smith. La cinta llegó como parte de la sección Sonidero y estará corriendo en las sedes del festival hasta el 21 de febrero.

El filme exalta, abusando del término surrealista, esa belleza convulsiva de nuestros días. Es una visualización fílmica del futuro, traducida en música. Uno puede bien apreciarla desde el lado cinematográfico y pensar en la obra de cineastas como Michael Winterbotton y Wong Kar Wai; o puede mejor, haciendo caso al título de la obra (DON’T THINK), dejarse llevar por los beats entremezclados de Tom Rowlands y Ed Simons.

Después de dos décadas de poner a saltar a la audiencia global, esta es la primera vez que se documenta, de tal forma, un concierto de los Chemical. Para la realización del documental se usaron más de veinte cámaras, muchas de ellas colocadas entre el público. La película bien podría entenderse como la crónica de un día al lado de estos músicos. Los vemos en su escenario tocando versiones extendidas y más ácidas de canciones como "Burst Generator", "Saturate", "Do It Again", entre muchas otras. Al mismo tiempo la película es un relato al que accedemos por medio de los rostros anonadados del público, combinados con las imágenes que proyectan los músicos. Principalmente un personaje será nuestro guía, una chica japonesa, Mario Kobayashi Stopford; que nos presta sus ojos y las expresiones de su cara para narrarnos el recorrido del beat en su mente.

El excelente montaje que va de las reacciones del público hacia las figuras de luz y hologramas nos hace partícipes del triunfo cinematográfico de la fiesta, porque como dice la conocida canción "All Rights Reversed"it never stops. Una fiesta que se desborda de la pantalla.

Don’t Think se exhibió el martes 12 de febrero en la Plaza Regina Coeli con muy buenos resultados: poniendo a bailar a más de quinientos asistentes. Un verdadero deleite. A tal grado emocionó esto al público concurrente, de aquella noche en Regina, que algún alegre alucinado no dudó en gritar un: ¡Ya suéltala!

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