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RMFF Día 4: clausura

RMFF Día 4: clausura

29/Abr/2013

Nuestro último día en el Riviera Maya Film Festival estuvo lleno de buenas experiencias. Primero, vimos una comedia francesa, negra como solo los galos pueden hacerla. La Gran Noche, de Benoit Delépine, es la historia de dos hijos de una familia clasemediera: uno, el punk renegado, vagabundo y desfachatado; el otro, un empleado divorciado que pierde su trabajo cuando, la presión social y personal lo hace cometer una serie de altercados en su oficina.

A partir de este evento, Not (punk) inserta a Dead (nuevo nombre de su hermano) en la vida de la calle. Juntos enfrentan el rechazo de sus padres, quienes al final comprenderán que el camino que sus hijos han tomado no es más que el producto de ellos mismos en todos los sentidos. Entre sueños de conciertos punk, actitudes antisociales (vandalismo) y convivencia con un pequeño perro, Delépine entrega un relato que, fuera de las carcajadas que arranca, pone al público a pensar cuál es el verdadero camino a la tranquilidad en un mundo ahorcado por el capitalismo y los convencionalismos.

Luego nos pusimos nuestras mejores galas para la ceremonia de clausura, en la que Christian Slater fungió como padrino y que tuvo invitados de lujo como Stephen Dorff, Ashley Benson y el mismísimo gobernador de Quintana Roo. También se entregaron tres premios: dos Kukulkán para películas de la Plataforma Mexicana, cada uno de 300 mil pesos, que fueron para Inori, de Pedro González Rubio y Despertar El Polvo, de Hari Sama, y el del Jurado Joven, que otorgó su galardón, de 100 mil pesos, a Las Búsquedas, de José Luis Valle.

Después de la premiación vimos To The Wonder, del poeta visual Terrence Malick, Una historia en la que todo ser humano se debe sentir involucrado, pues trata un tema universal: el amor. El amor y sus líneas derivadas, los límites de la infidelidad.

Básicamente, dos mujeres y un camino. Tres personajes introspectivos y sensibles que lidian con el quehacer diario del amor y se encuentran con los senderos del placer, la lujuria, la traición (silenciosa) y el deseo. Marina deja todo de lado, su país, estilo de vida e incluso a su hija, con tal de conseguir el amor perdido de Neil. Él se atraviesa con una amiga de la infancia (Jane) y goza y sufre en silencio. Después, el regreso y el reconocimiento fallido y doloroso. También aparece un sacerdote, adoctrinando y desperdigando la palabra de Dios; demostrando otra cara del amor. Todo es contado a través de encuentros en la pradera, en el patio de una casa, en el interior de ésta, en la ciudad, o incluso en un terreno infértil y devastado por el plomo en el agua. En fin, una secuencia de bellas fotografías, característica de los filmes de Malick.

Para cerrar con broche de oro, nos lanzamos a un coctel en el Banyan Tree Mayakoba, donde directores, actores y demás personalidades que asistieron o formaron parte del RMFF 2013 terminamos una semana de gran cine en la playa.

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