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Entrevista con Yard Act

Entrevista con Yard Act

20/Jul/2026

Nunca había tenido más de dos semanas en un estudio.

James Smith habla de los nueve meses que tardaron en escribir su tercer disco, de sus 3000 vinilos y de por qué William Onyeabor es la prueba de que la música buena no tiene fecha de caducidad.

Yard Act llegaron al tercer álbum con algo que nunca habían tenido: tiempo. You're Gonna Need A Little Music, producido junto a Justin Gerrish en Leeds y Los Ángeles, es el disco en el que más tiempo invirtieron escribiendo y, por mucho, el más largo de grabar en su historia. Nueve semanas de estudio más seis meses de escritura en un espacio propio que la banda construyó en Leeds, donde, por primera vez, pudieron tocar juntos en la misma sala sin depender de loops ni clicks. El resultado es más crudo, más rockero, más vivo.

James Smith, vocalista y letrista de la banda, habló con Indie Rocks! sobre el proceso detrás del álbum, sobre la guerra interna por elegir los sencillos, sobre su postura frente al algoritmo y sobre los 3000 vinilos que tiene en su sala. También sobre William Onyeabor, un músico nigeriano que grabó épicas de sintetizador en los 70 para financiar su iglesia y cuya música tardó cuarenta años en llegar al resto del mundo. Y sobre por qué eso lo dice todo.

Indie Rocks!: Quiero escucharte hablar directamente sobre el proceso detrás de este nuevo álbum. ¿Cómo fue hacerlo?

Yard Act: Liberador. Es el álbum en el que más tiempo hemos pasado escribiendo y, por mucho, en el que más tiempo hemos pasado grabando. Al principio fue intimidante tener tanto tiempo disponible. Los primeros seis meses de escritura fueron confusos porque no había prisa. Pero una vez que nos acomodamos a eso, se volvió muy liberador.

También fue la primera vez que construimos nuestro propio estudio en Leeds y la primera vez que pudimos tocar y grabar juntos en la misma sala. Creo que eso le dio una energía real. Los dos álbumes anteriores tenían que apoyarse en otras dinámicas para lograrlo, mucho más electrónicas y orientadas al dance. El sonido más crudo y rockero de este disco viene de tocar en una sala sin estar atados a loops y clicks de la misma manera.

Cuando Justin se incorporó, tuvimos dos semanas de preproducción, cinco semanas en Leeds y otras cuatro en Los Ángeles con un paréntesis en medio mientras salíamos de gira con The Hives. Tener ese tiempo para dejar que lo que habíamos capturado respirara y reposara significó que llegamos al tramo de L.A. completamente enfocados, pero también lo suficientemente tranquilos para dejar decisiones importantes al azar en el último momento. Creo que capturamos esa espontaneidad por primera vez precisamente porque no estábamos bajo presión.

IR!: Me encanta que digas que no estaban bajo presión, porque cuando escuchas historias de la industria siempre aparece ese "tienen que entregar el álbum en un mes, en dos meses". Tener tiempo de verdad cambia las cosas, ¿no?

Yard Act: Absolutamente. En toda mi vida haciendo álbumes, incluyendo los que hice antes de Yard Act en bandas que no tuvieron mucho éxito, nunca había tenido más de dos semanas en un estudio. Así que tener nueve semanas más todo ese tiempo previo para escribir fue todo lo que alguna vez imaginé que sería ser músico profesional. Y finalmente lo conseguimos en el tercer álbum.

IR!: Estuve escuchando los sencillos y "A New Beginning" me llamó mucho la atención. ¿Cómo fue el proceso de elegir qué sencillos lanzar antes del álbum?

YA: Fue muy difícil. Nadie podía ponerse de acuerdo. "Redeemer" salió primero porque hubo debates enormes y le dimos vueltas y vueltas sin llegar a nada.

Al final fue la elección del sello. Pensaban que era la canción que más saboteaba la imagen establecida de Yard Act, y creían que eso era más importante que salir con un gran sencillo comercial. Querían destruirlo todo y empezar desde cero, cosa que hicimos literalmente: quemamos el rover dorado de los primeros discos, lo incendiamos, explotó y lo filmamos todo. Eso se sintió como un renacimiento espiritual y ceremonial. Fue muy simbólico.

Y "Redeemer" encajó con la idea de querer empezar en la oscuridad para ir subiendo hacia la luz, porque sentíamos que el álbum oscila entre lo oscuro y lo luminoso de manera bastante errática. Queríamos mostrar las dos caras del disco en los dos sencillos.

"New Beginnings" siempre fue mi primera opción, quería que saliera antes, pero no gané esa batalla. Así funciona la democracia. Y al final salió de todas formas.

IR!: Cuando hablo con bandas que lanzan álbumes siempre surge la pregunta sobre la industria de hoy: la presión de que una canción pegue en TikTok o en Instagram para ser considerada un éxito. ¿Por qué apostar por un álbum y no solo por sencillos sueltos?

YA: Creo que los sencillos son importantes, tienen una función como punto de entrada. Pero para mí siempre son una puerta al álbum, o una pieza que cuenta parte de la historia de la banda dentro de algo más grande. Lanzar canciones sueltas sin ningún sentido de propósito simplemente no me interesa. Sé que suena arcaico y puedo parecer un ludita, pero siempre he sido un hombre de álbumes. Siempre he escuchado música así. Siempre he juzgado a las bandas por cómo encajan diez canciones juntas como un cuerpo de trabajo coherente y como representación de lo que son. Un sencillo no puede hacer eso de la misma manera.

Y en cuanto a las redes sociales: no conozco a un solo artista que las disfrute, pero todos estamos atrapados en esa rueda porque todo lo que era la industria tradicional, las tiendas de discos, la prensa escrita, la radio, se está quedando sin oyentes porque todo el mundo está mirando el teléfono. Entonces los artistas van a los únicos canales que quedan. Pero en el proceso, eso solo acelera la destrucción de los curadores, de la gente apasionada que estaba detrás de los micrófonos en las estaciones de radio y detrás de los teclados en las revistas y los sitios web que respaldaban bandas con verdadera convicción. El algoritmo es completamente ciego y vago.

El argumento que se hace a su favor es que devuelve el poder a la gente y que la gente puede decidir por sí misma. Pero no creo que la gente sea de fiar.

IR!: Totalmente de acuerdo. Odio los algoritmos. La gente toma las decisiones equivocadas constantemente. Mira quién está en el poder en el mundo. ¿Eres coleccionista de música?

YA: Sí. Y se nota que tú también tienes esa energía de melómano. Estoy en mi sala ahora mismo, puedes verlo. Todo eso son vinilos. Como tres mil. Es una locura.

IR!: ¿Cuál sería tu disco santo grial?

YA: No sé, tengo tantas cosas buenas. Mira, voy a sacar este. Lo compré la última vez que estuve en Ciudad de México. Lo amo.

Es uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. La música es absolutamente increíble, pero creo que la historia detrás es lo que lo hace especial. Es de William Onyeabor, que básicamente estaba haciendo estas épicas de synth-disco funk nigeriano en los años 70 para financiar la iglesia de su aldea. Hay una historia que dice que hizo un trato con los soviéticos para conseguir uno de esos sintetizadores rusos, y nadie más en África Occidental tenía uno. Él tenía como ocho. Y nadie había escuchado hablar de él hasta que Luaka Bop lanzó la compilación alrededor de 2013. La idea de que música tan buena pueda estar escondida durante tanto tiempo y luego brillar y llegar a tanta gente es algo que me parece muy poderoso. Y él no tenía ningún interés en promocionarlo. Se quedó en las sombras. Creo que dio una sola entrevista. Dijo que ya no hacía música, que estaba consagrado a Dios y que no quería tocar.

El hecho de que esa música pudiera existir y liberarse cuarenta años después demuestra que lo bueno es eterno. Y eso es algo a lo que aspirar en un mundo tan obsesionado con las métricas y los algoritmos. La idea de que los artistas se sientan fracasados porque crearon algo que aman pero que no despegó en TikTok, y mientras tanto el disco de William Onyeabor llegó cuarenta años después y me impactó a mí, un tipo cualquiera de las afueras de Leeds. Eso es muy especial. Por eso ese disco es importante. Pero principalmente porque la música es brutal.

IR!: Me encanta escucharte hablar de música. No quiero robarte más tiempo, así que las últimas preguntas. ¿Tienen planes de venir a México?

YA: Creo que sí. Ahora mismo lo estoy pensando, pero me temo que va a pasar porque es uno de nuestros lugares favoritos en el mundo. Solo con estar en Ciudad de México sería suficiente. Pero si además podemos tocar, mejor todavía. Quiero volver a México. Definitivamente.

IR!: Si fueras un luchador entrando al ring, ¿con qué canción entrarías?

YA: ¡Uff! Después de haber hablado del disco de William Onyeabor, probablemente entraría con "Fantastic Man".

IR!: Y para cerrar, si pudieras describir a Yard Act en solo tres palabras, ¿cuáles serían?

YA: Alegres. Reales. Ridículos.

Mantente pendiente de Indie Rocks! para más detalles.

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