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4AD / 2026
15/Ene/2026
Dry Cleaning no grita: observa. Desde su aparición a inicios de la década, la banda londinense se ha consolidado como una de las propuestas más singulares del post punk británico contemporáneo, gracias a un sonido que se mueve entre la tensión contenida, el humor incómodo y una narrativa cercana al spoken word. Con Secret Love, su tercer álbum de estudio, el grupo no solo reafirma su identidad, sino que la expande hacia composiciones más ambiciosas, densas y emocionalmente complejas.
A tres años de Stumpwork, Dry Cleaning inicia 2026 con un disco que se siente en permanente estado de alerta. Secret Love no busca el impacto inmediato ni el gancho fácil: se filtra lentamente, como un murmullo persistente que termina por ocupar todo el espacio. Parte fundamental de esta atmósfera recae en la producción de Cate Le Bon, quien permite que el sonido sea expansivo y preciso sin diluir el carácter nervioso de la banda. Todo está en su lugar, pero nada descansa del todo.
El álbum abre con “Hit My Head All Day”, una pieza que marca el tono desde el inicio: líneas de bajo hipnóticas, una cadencia cercana a la new wave y una Florence Shaw que parece pensar en voz alta, atrapada en bucles rítmicos que rozan lo obsesivo. El post punk sigue siendo el eje, pero ahora convive con gestos más melódicos y estructuras menos rígidas, dando paso a un disco que se siente más abierto sin perder su filo.
A lo largo del álbum, las guitarras de Tom Dowse juegan con esa dualidad constante entre contención y estallido. En temas como “My Soul / Half Pint”, la tensión se acumula sin prisa, mientras que en “Secret Love (Concealed In The Drawing Of A Boy)” la distorsión se repliega para dejar espacio a sintetizadores que suavizan el golpe sin restarle intensidad. Incluso cuando la banda se permite explorar terrenos más ligeros —como en “Let Me Grow And You’ll See The Fruit”, con tintes folk— la sensación de inquietud nunca desaparece del todo: permanece al fondo, observando.
Las letras son uno de los pilares más perturbadores del disco. Dry Cleaning vuelve a encontrar belleza en lo mundano y lo incómodo. “Blood” cruza pesimismo y surrealismo en imágenes que incomodan más de lo que explican; “Evil Evil Idiot” abraza su propia malicia con guitarras que sostienen el coro como una amenaza apenas contenida; “Rocks” lleva el post punk a su forma más cruda, mientras que “The Cute Things” introduce un respiro de aire indie pop que no rompe el hechizo, solo lo vuelve momentáneamente más llevadero.
Hacia el cierre, Secret Love encuentra un punto de introspección más vulnerable. “I Need You” se aproxima al avant-indie desde la súplica, como un momento de exposición emocional tras el caos, y “Joy” funciona como un final inesperadamente luminoso: no como una respuesta definitiva, sino como una tregua después de atravesar la duda, la ironía y el extrañamiento.
Con su tercer larga duración, Dry Cleaning no entrega un disco de certezas, sino uno que se siente cómodo habitando la contradicción. Secret Love confirma que la banda sigue en expansión, afinando su lenguaje y consolidándose como una de las voces más interesantes de la escena alternativa británica actual. Un álbum que no busca consolar, sino acompañar desde la incomodidad.