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Shame — Food For Worms

8

Shame
Food For Worms

Dead Oceans / 2023

Artista(s)

Shame

03/Mar/2023

De aquello que siempre importó.

Tras un más que inesperado hiatus musical durante el confinamiento, el quinteto liderado por Charlie Steen vuelve a aparecer justo al centro del oído público. Esta vez con un nuevo material bajo el brazo y líneas sobre el consumo de drogas prescritas entre universitarios, la pretensión del egocentrismo rampante y el sustrato hiper sensible sobre el que recaen, inevitablemente, cada una de nuestras relaciones. Todo bajo el renovado impulso sonoro de los londinenses.

Food for Worms, grabado y mezclado por Richie Kennedy junto a Tom Herbert al interior de Battery Studios, arranca sutilmente con la intro en piano de "Fingers of Steel" hasta evolucionar en un despliegue luminoso de punteos neo postpunk, graves profundos y vocales reventados. El corte se mantiene entre intermitencias de drama y energía poco contenida, dando muestra de la nueva línea sonora perseguida por la agrupación; melodía y colisión.

"Six-Pack" remarca nuestra primera impresión nutriéndole del frenesí característico al post brexitcore. Sin tregua o retroceso, el espacio para diferenciar nuestros latidos de la metralla percutiva se reduce cada vez más. Nos vemos alcanzados por la agudeza en la sátira de Steen, prendidos de la furia entre rasgueos y avivados por el momentum general acumulado. Justo cuando el corte parece haberse rendido, volvemos a elevarnos entre distorsión, poética y el desgarre de las cuerdas niqueladas. 

Tomamos aire y el álbum parece acompañarnos. "Yankees" sirve de bálsamo y transición hacia un bounce mucho más estable, distribuido equitativamente entre la instrumentación. El tema avanza hasta encontrar un nuevo pico a punta de coralidad. El cambio hacia "Alibis" pasa casi desapercibido debido el poco tiempo entre tracks, exponiendo el rostro más abrasivo del LP con apenas resistencia de este lado del auricular.

La primera mitad de Food for Worms cierra con uno de los posibles nuevos clásicos de la sónica que importa. "Adderall" se arrastra por debajo de nuestra piel hasta alcanzar, una a una, la totalidad de nuestra terminaciones nerviosas. La construcción, el empuje, el paso de sección a sección, la suavidad de las voces en manada, todo parece calculado desde la calidez de quien ha vivido el mañana y sabe que estaremos bien. Los cuatro minutos y medio se desdoblan sobre sí para entregar un viaje armónico-sentimental tan intenso como desolador; shame a pesar de todo.

Con la conmoción aún en la garganta llega "Orchid", introduciendo strums acústicos a un aura de calma y desnudez que se parte en mil pedazos durante los últimos treinta segundos de exposición. "The Fall of Paul" desarrolla sobre estas ideas hasta alcanzar su propia forma, parte muro de sonido amortajado, parte blast melódico a cinco voces. El corte colapsa sobre sí mismo envuelto en acentos erráticos convertidos outro de melancolía, haciendo uno del tracklist y la voluntad del escucha.

La recta final se comparte entre "Burning By Design", "Different Person" y " All The People". Manteniendo esos giros sorpresivos justo antes del final y apuntando el cañón de cierre hacia las ideas del material. shame vuelve la mirada sobre sí para conectar con el chispazo de hace diez años atrás, la compañía en el camino artístico, la verdad del lazo humano. Vuelven para dejar de ser complejos y elegir la crudeza del cuarto de ensayo, del acción reacción instrumental, de la música como extensión orgánica, genuina y sentimental; somos porque sentimos.