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Rock & Cinema: [Capítulo 9] The Nowhere Inn: la identidad es una obra de arte

Rock & Cinema: [Capítulo 9] The Nowhere Inn: la identidad es una obra de arte

Autoexploraciones lúdicas.

Muchos conocen a la cantante norteamericana St. Vincent por su trayectoria musical llena de éxitos y reconocimientos, por su estilo innovador y ecléctico que se mueve entre los terrenos del pop, el rock, el electrónico, el dance y el jazz, y por sus intensos, deslumbrantes y no pocas veces alucinantes performances los cuales forman parte de sus shows en vivo.

Pero ¿Qué hay de Anne Erin Clark, la mujer de carne y hueso detrás de la glamorosa y reconocida cantautora? ¿Qué tanto se corresponde su personalidad real con la de su famosa alter ego? Estas y otras preguntas son el punto de partida de The Nowhere Inn: la identidad es una obra de arte, largometraje en el cual la propia artista, aliada con la guionista, cineasta y actriz Carrie Brownstein; exploran a través de un guión humorístico y extravagante dichos temas.

Dirigida por Bill Benz (con una amplia trayectoria como realizador televisivo), la película simula ser una especie de testimonial, en el cual la propia Anne narra lo acontecido cuando decide hacer un documental sobre ella y su música, y contrata a su mejor amiga (Carrie) para llevarlo a cabo. Brownstein por su parte, busca que, a través de este trabajo, el público conozca la faceta más personal y desconocida de Clark.

Al principio todo va bien: Carrie y Anne se muestran algo nerviosas, pero muy entusiasmadas con el proyecto, el cual marcha a pedir de boca, sin grandes contratiempos. Pero cuando comienzan a surgir las primeras dificultades, súbitamente Clark empieza a comportarse de modo excéntrico y errático, desconcertando a varias personas cercanas, incluidas su amiga documentalista y Dakota (Dakota Johnson), amante de la cantautora.

The Nowhere Inn — Still 1

Como si su alias estuviese tomando las riendas del documental y de su vida fuera del escenario, la cantante y músico pareciera perderse dentro de su propia creación, hasta llegar a un punto en donde aparentemente es incapaz de discernir entre lo genuino y lo falso. Ello propiciará que la amistad entre Anne y Carrie comience a deteriorarse, hasta llegar a un punto crítico.

La historia es desarrollada por Benz empleando el recurso narrativo de las cajas chinas, creando una ficción dentro de otra ficción sobre un supuesto documental inacabado, cuyo proceso de realización desencadena la disociación antes mencionada, representada aquí por medio de una sucesión de sketches con toda serie de situaciones bizarras, chuscas y chocantes, buscando así representar diversos tópicos los cuales gravitan principalmente; en torno a la fama y las consecuencias derivadas de ella, o al riesgo que corre cualquier artista de que, gradualmente, termine siendo engullido por la identidad concebida por él (o por la mercadotecnia a su alrededor).

Visualmente, Benz echa mano de diversos formatos de filmación, así como de estéticas importadas de otros lenguajes audiovisuales -particularmente del videoclip- para recrear visualmente la caótica nueva realidad que envuelve a St. Vincent y su amiga, la cual se devanea entre orgiásticos conciertos, sorprendentes declaraciones, incómodas confrontaciones y extrañas decisiones. Todo ello integrado a una narración que se mueve entre lo paródico, lo surreal y lo demencial.

Está autoexploración del artista por sí mismo hace que, de forma totalmente intencional, al final se esclarezca muy poco sobre la verdadera identidad del ser humano detrás de la fachada artística creada. Y lo poco que se puede discernir, bien puede ser también mera invención. Lo único seguro es que, en lo tocante a sí misma y a su imagen artística, Anne Erin Clark cree que no hay que tomarse las cosas demasiado en serio, y sabe cómo mofarse de ambas. Y de paso, hacer algo creativo y lúdico en el proceso.