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Brant Bjork — Brant Bjork

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Brant Bjork
Brant Bjork

Heavy Psych Sounds / 2020

Artista(s)

08/Jun/2020

La oda así mismo de un viejo stoner del desierto.

Brant Bjork al día de hoy podría ser considerado como un abuelo del rock, no tanto por su edad (que recién se acerca a los 50 años) sino por su larga trayectoria y en especial por su sonido alimentado de las bases clásicas del rock ácido, funk y blues. Con más de 20 años de carrera, su más reciente álbum, titulado simplemente Brant Bjork, es una muestra de perfecta ejecución musical hecha a la vieja escuela. 

De lo bueno poco y con apenas 8 canciones, en las que el protagonista siempre es él mismo, logra un disco limpio y certero. Esto, si bien es un elogio, también demuestra la poca ambición del músico, que hace uso de la simpleza para edificar ésta placa. Cuatro acordes, ritmos explorados una y otra vez desde hace décadas, pero ejecutados con maestría, un sonido muy limpio, son características de éste material.

Parece que al sentarse a crear, éste viejo stoner del desierto estadounidense siempre tuvo claro que su ambición tendría que ir por el lado de la composición y ejecución musical, concentrarse en eso y dejar a un lado las largas construcciones de mundo, las letras profundas y complejas. Lo consigue y esto es muestra de una madurez absoluta que reina en esta placa. 

Cada uno de los temas remarca sus cimientos, pues todos están sostenidos por percusiones y batería, instrumento del que viene Bjork. Esto otorga composiciones con ritmos muy precisos, que en canciones como “Jungle in the Sound” o “Cleaning out the Ashtray”, se combinan con el uso obligatorio de un riff repetitivo, monocromático, bastante clásico pero efectivo. 

A diferencia de álbumes pasados como Saved by Magic, Tao of the Devil o incluso partes de Jalamanta, que dentro de la paleta musical del stoner rock se tiraban más hacia el lado denso del metal, ahora decide ir más hacia el lado del rock ácido, aderezándolo con tintes de funk y blues. Tal como sucede en la canción “Stardust & Diamond Eyes”, que de tan certera, invita a cambiarla antes de que termine.

Es probable que éste álbum sea también una joya para el ego musical del artista, ya que con su carrera larga y exitosa no tiene que demostrarle nada a nadie, pero como si se tratase de un joven caprichoso, no solo decide ponerle su nombre a su decimotercer LP, sino que él toca todos los instrumentos, que empareja muy bien para dejar unos tonos más arriba la voz y lucirse en extremo. 

Atrás quedaron los sonidos poco pulidos, la arena del desierto mezclándose con las guitarras. Es seguro que con esta entrega no aumentará la popularidad ni los seguidores de Brant Bjork y esto es una muestra que ésta placa está hecha para cumplir y nada más. Toda su precisión y muestra de talento, se queda ahí, lamiéndose así misma, pues no es capaz de mostrar algo distinto, algún un hallazgo incluso dentro de su propio mundo. 

Así, no pasaremos de una oda así mismo, que parte y vuelve de lo básico y autocreado, lo cual no está mal para un músico grande que olvidó el hambre y rabia que se supone habita incluso en lo más profundo de un rock que ya no es.