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Tori Amos — Native Invader

6

Tori Amos
Native Invader

Decca / 2017

Artista(s)

Tori Amos

11/Oct/2017

Una balada a la inconformidad.

Cuando Tori Amos decidió comenzar a escribir su quinceavo álbum, no tenía idea de cómo se transformaría. De hablar sobre la naturaleza, pasó al descontento y por azares del destino, terminó en la tristeza. Para algunos, todas las canciones de Native Invader son referencias políticas; para otros, todas podrían conformar una carta a su madre, quien sufrió una apoplejía y perdió el habla. No obstante, todas son un poco de todo y de nada también.

Desde el primer tema “Reindeer King”, nos damos cuenta de que Amos sigue siendo inventiva y atrevida. Esta, como otras de sus canciones, tiene la capacidad de adaptarse a los sentimientos y humor del escucha para tomar significados diferentes. “The divide fearing death desiring life”, recita Amos en una letra que bien podría hablar del cambio climático, pero que también podría ser un escape de sentimientos referentes a la situación de su madre.

En “Broken Arrow” y “Up the creek”, la cantautora se arriesga a atacar un tema que se discute en todo el mundo en estos momentos: la ignorancia del hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Destaca la desigualdad que favorece su gobierno y su falta de visión ante el cambio climático. Sin embargo, esta fuerza de protesta se ve mermada por dos aspectos: acordes aburridos en un estilo que recuerda al de Bat For Lashes en sus peores canciones y letras demasiado literales que resultan poco refinadas. Para muestra está “Benjamin”, en donde canta “sucking hydrocarbon from the ground”.

No obstante, no todo el álbum sufre de falta de imaginación. “Breakaway” se sale del patrón que Tori Amos ha establecido a través de los años. En esta pieza presenta algo que podría ser una canción escrita para una película musical. El beat sube y la armonía se desborda. También sorprende “Bang”, que presenta la transformación de una balada a una canción que suena a caos y oscuridad.

Cierra “Mary’s Eyes”, un final estremecedor para un disco que se siente eterno a veces. Se trata de una balada de piano como ya hay pocas. Dedicada a su madre, cuenta cómo es que aunque no pueda comunicarse, atrás de sus ojos sigue habiendo amor y esperanza.

Amos desafortunadamente deja mucho que desear con Native Invader. Esta vez, sus dulces acordes y su delicada voz, no son suficientes para sostener metáforas y oraciones vacías sobre la vida, las relaciones y las emociones.

No es una revista, es un movimiento.