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The Coral — Coral Island

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The Coral
Coral Island

Run On Records / Modern Sky / 2021

Artista(s)

The Coral

12/May/2021

Ecos de un romance veraniego y nostálgico.

¿Cuántas veces nos hemos imaginado, quizás de manera inocente, viviendo en la tranquilidad de una isla o una playa? Vivir día a día con el rumor del mar, el sonido de las olas y de esa tranquilidad tan anhelada por todos, ha sido, probablemente, una de las utopías que más añoramos alcanzar.

La idea, aunque romántica, suena como el mejor plan de vida que uno podría tener. ¿Se imaginan? Un día, sin más, decidir dejarlo todo y lanzarse a la aventura de conseguir la paz y serenidad que la vida en las grandes ciudades no nos permiten disfrutar. Se trata, en otras palabras, de “vivir el sueño”.

Hoy, más que nunca, necesitamos desconectar de todo (y, quizás, de todos); sacudir la incertidumbre de nuestra cabeza, barrer las telarañas mentales que, desde hace más de un año, no nos permiten sentirnos libres, libres de abrazar, de besar, de ver a los amigos, a la familia, etcétera. Ni siquiera un amistoso y sincero apretón de manos. Nada se puede hacer en esta nueva realidad.

Vivir el sueño en la “nueva realidad” parece algo todavía más lejano, imposible. Entonces, ¿Qué hacer? ¿La resignación es el camino? ¿Cómo luchar contra el terror (el terror mental) que nos acosa en todo momento? Si el miedo proviene del futuro, apelar al pasado es la única forma de resistirse.

Y sí, para muchos —me incluyo—, sobrevivir en estos días de Apocalipsis ha sido posible gracias al recuerdo de los “tiempos dorados, un pasado mejor”, como diría Andrés Calamaro. En ese sentido, la nostalgia, más que una compañía, es como una coraza, nos protege de todo y de todos.

Precisamente, esa es la nostalgia que nos encontramos en Coral Island, el nuevo álbum de The Coral, banda originaria de Liverpool. En esta, su décima producción, James Skelly y compañía nos llevan a un viaje de amor psicodélico, con el mar y las olas como testigos de una historia llena de añoranza.

Con más de 20 años de trayectoria (se formaron en 1996) y una decena de álbumes en su haber, The Coral preparó para este 2021 su obra más ambiciosa, la cual, de entrada, luce larga (24 tracks), pero que, en realidad, se trata de una especie de historieta que inicia diciéndonos: “En Coral Island puedes venir a enamorarte”.

Las palabras del abuelo de James e Ian Skelly, como en aquellos grandes y épicos cuentos, dan la entrada a “Lover Undiscovered”, el primer capítulo de esta historia llamada Coral Island, y, desde ese preciso momento, la psicodelia britpopera, tan recurrente en los discos de The Coral, se vuelve a apoderar de nosotros, sin saber aún que estamos ante uno de esos discos que valen toda la pena.

A partir de ahí, no hay vuelta atrás. Skelly, con ese peculiar tono de voz, va tejiendo, en la primera parte del álbum, las palabras de amor propias de la estación primaveral: dulces, tenues, llenas de brillo, como salidas de un mismo latido. El viaje a Coral Island se siente bien, sin culpa, y se disfruta mejor si se está en compañía.

Sobresalen en este primer ensamble temas como “Change Your Mind”, “Vacancy”, “My Best Friend” y la delicadeza de “Autumn Has Come”, esta última como The Coral en su mejor versión. Mención aparte, la voz del abuelo Skelly, quien es nuestro guía a través de Coral Island.

Después, sin darnos cuenta, llega “Golden Age”, marcando el principio del final, la segunda parte del nuevo material de The Coral. Aquí, a diferencia del primero, encontramos madurez, miedos, inseguridades y todo lo que ocurre en una relación de larga duración. Si el disco uno es la primavera y el verano, este segundo es el otoño y el invierno.

Skelly y sus muchachos vuelven a sus influencias más primitivas, The Beatles y Creedence Clearwater Revival, aunque también hay momentos de The Velvet Underground y del rock and roll de los años 50, como en toda la discografía de The Coral. “Faceless Angel” y “Take Me Back to the Summertime” son un claro ejemplo del sonido vintage que impera en Coral Island.

Fieles a su estilo, The Coral nos entrega una de sus producciones más emocionantes desde Roots & Echoes (2007). Un álbum —un viaje— largo, lento, sereno, que se mueve con la calma del mar, evocándonos lo mejor de la nostalgia y el rock and roll.

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