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Una paleta lírica entre lo frío y lo cálido

Una paleta lírica entre lo frío y lo cálido
Una paleta lírica entre lo frío y lo cálido

Bella Unión / 2014

Artista(s)

Una guitarra acústica, algunos acompañamientos y su delicada voz, son lo único que Sumie Nagano necesita para transportarnos a un mundo minimalista y nostálgico en el que los temas principales son reflexiones dolorosas de la vida y el amor; o mejor dicho, el desamor.

Sumie Nagano es la hermana menor de Yukimi Nagano, mejor conocida por liderar el aclamado grupo sueco de electro-pop, Little Dragon y, a diferencia de su hermana, Sumie apostó por algo de folk acústico, llevándonos a los terrenos más sutiles y ambientales de la música. Una de las razones es en parte por la vida que lleva con sus dos hijos pequeños, y en la que, por obvias razones, no es capaz de hacer mucho ruido al escribir, practicar y grabar música.

Su álbum debut homónimo, lanzado a la venta el pasado 3 de diciembre, ofrece una soñadora colección de 10 canciones que muestran a Sumie tirando de las cuerdas de su guitarra y cantando en voz baja, lo que deja ver a la artista completamente transparente frente al público.

Sumie fue producido por Dustin O’Halloran, compositor de algunas piezas que forman parte de la banda sonora de la película Marie Antoinette de Sofía Coppola; fue grabado en el estudio del reconocido pianista Nils Frahm, quien ha colaborado con otros músicos como Anne Müller, Ólafur Arnalds o F.S. Blumm; mientras que la edición corrió a cargo del sello Bella Unión.

El álbum llama a la reflexión personal y posee una introspección a lo oscuro, un tanto como el estilo de Laura Marling. Sin embargo, lo que lo caracteriza es el rasgueo monótono de la guitarra, a menudo sirviendo de balanceo o puente entre dos notas, y la suave voz de la artista, en ocasiones “aureolada” por el débil resplandor de un coro fantasmal, como el que puede escucharse en su primer sencillo “Show Talked Windows”.

Lo que ofrece Sumie en este primer capitulo de su carrera musical, es una combinación de una paleta lírica fría y sombría con una cálida y luminosa. Es el tipo de cosas que nos hace imaginarnos acostados a las 3 de la mañana en una habitación oscura iluminada por la belleza innegable de la vela que quedó encendida en el escritorio. No es de extrañar que por eso es una de las actuales favoritas de Simon Raymonde, el fundador del sello del que actualmente forma parte.

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