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Serj Tankian en busca de su propia revolución

Serj Tankian en busca de su propia revolución
Serj Tankian en busca de su propia revolución

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Artista(s)

12/Jul/2012

Artista: Serj Tankian

Álbum: Harakiri 

Disquera:  Warner Bros. Records

Año: 2012

Cuando System of a Down entró en un impasse de duración impredecible, Serj decidió seguir en solitario y ha dejado claro que él era el interesado en explorar tanto la amalgama de sonidos armenios con el rock durísimo del grupo original como la incorporación de sonidos electrónicos y pasajes esquizoides a lo Mike Patton. La premisa consistió en expandir los linderos por los que SOAD acostumbraba transitar. "Elect the dead" e "Imperfect Harmonies" son obras llenas de aristas interesantes, requiebros que sorprenden y la misma furia que consume a un músico salvaje.

Entre los puristas tal vertiente de búsqueda más que de experimentación dejó descolocados a los headbangers puros y duros; acostumbrados a los cánones tradicionales. Aunque le ganó adeptos entre los interesados en imaginar un futuro evolutivo para el heavy. Incluso la prensa especializada celebró sus hallazgos, pero ahora que con su tercera entrega elige hacer un disco mucho más directo, no falta quien le exige esa dosis de vanguardia.

Tankian canta como si prendiera fuego al cielo. Su voz inflama historias épicas que se desgranan entre ciertas alusiones distópicas, el peso de la culpa y la búsqueda de redención. Harakiri consolida esta triada, pero desde fundamentos del metal de avanzada.

Se equivocan aquellos que intentan definir a este álbum basándose en la contundencia, efectividad y simpleza de “Butterfly” y el tema que le da nombre. Las grandes bazas de esta entrega son “Figure it Out” “Ching Chime”. La dos primeras canciones mencionadas serán, sin duda alguna, sencillos que le acarrearán nuevos seguidores, ahora que el movimiento pesado carece de figuras de peso, y considerando, además, que también son más accesibles.

“Figure it Out”, por su parte, es energía desbordada, incontenible. Es una lección magistral de doble bombo y contundencia tras los instrumentos. Es una aplanadora conducida por riffs que nos reconcilian con una tradición ruda y desenfrenada. “Ching Chime” abre con un instrumento folklórico y nos remite tanto a la Europa oriental como a Asia. Y luego se destapa beligerante.

Serg repite que está dispuesto al sacrificio, a inmolarse para renacer, de allí el concepto de Harakiri. Se apega a esa ritualidad de cuando los verdaderos héroes narran sus historias. “Occupied Tears” nos recuerda que lo épico es la clave para dar sentido a la propuesta. Aunque tiene también esas bases electrónicas que apoyan el tipo de sonido que lo caracteriza, lo mismo ocurre en “Reality TV”, más estrictamente política.

Por ello, no extraña que el año pasado durante la gira de System pasaran por Líbano y Armenia, naciones en las que Serg se reunió con líderes políticos y se involucró en iniciativas benéficas.

Tankian es un tipo inquieto y libre que no para. El año pasado editó su segundo libro de poesía e incursionó en proyectos de jazz, electrónica y una sinfonía clásica llamada Orca. Mientras todo eso pasaba, también componía este disco en Los Angeles con su grupo de directo: Dan Monti en la guitarra, Mario Pagliarulo en el bajo, y Troy Zeigler a la batería. El músico definió al 2011 como:"el año más ocupado y productivo de mi vida".

Otro de sus grandes hallazgos es “Deafening Silence”, con abruptos cambios de ritmo y un juego de voces que le permite matices de angustia y dolor que se yuxtaponen. Existen allí varias capas que le agregan texturas y pasajes de un delicadeza que no le conocíamos (gracias a la voz femenina invitada).

Serj Tankian es un artista que siempre interesa y tiene grandes agallas; como si fuera un Damon Albarn de lo heavy.  No necesita publicar obras maestras sin parar, lo suyo son discos consecuentes y propositivos. Debemos celebrar que no se detenga y nos enseñe su universo barroco y bizarro, que va de la fantasía de ciencia-ficción a lo estrictamente social; su cercanía con el Occupy Wall Street le ha llevado a la consigna de que: “la revolución no puede ser capitalizada”.

Escucha "Figure It Out" aquí.

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