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Sepultada por pétalos en la costa de The Limiñanas

Sepultada por pétalos en la costa de The Limiñanas
Sepultada por pétalos en la costa de The Limiñanas

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Artista(s)

18/Dic/2013

The Limiñanas

Costa Blanca

Trouble in Mind

2013

Provenientes de Perpignan, Francia, The Limiñanas son un ramo rosas que, aunque muy bellas y perfumadas, siempre vendrán acompañadas de espinas. En Costa Blanca, su más reciente trabajo, hay una coqueta propuesta que si bien no es novedosa, nos recuerda como se tiene que hacer el pop-rock con influencias del bubble-gum y freak-beat, vertientes del rock and roll que quedaron en el baúl de los recuerdos, pero con una salpicada de psicodelia.

En este material, tercero en su discografía, Lio y Marie Limiñan hablan de Jack Nicholson, de caricias (en la oscuridad), de ir en un auto de metal cromado mientras se escuchan fuertes distorsiones y batería a-go-go. Si cierras los ojos puedes verte de pronto en Jules et Jim, La Dolce Vita o en Blow Up.

¡Ah! Pero los galos no se limitan a su lengua natal, ya que experimentan con el inglés y el italiano, aunque el efecto sobre las vocales de Marie hacen que, elegantemente, el idioma foráneo se esconda con reverberación o doble pista, disfrazando el marcado acento francés tipo Inspector Clouseau.

Hay dulzura (y galanura) en “La Mélancolie” y “Alicante”. Más adelante, entrados en calor, apagan las luces y enseñan las uñas en “Rosas” y “Liverpool”, dejando tu cabeza con zumbido y hasta algo golpeada. Ente otras sorpresas, ¡incluye cítara!, que más allá de dar a entender una búsqueda del sonido y textura oriental, me hace concluir que la compraron una en un viaje reciente y, para hacer valer su dinero, decidieron exprimir su inversión (no son para nada baratas).

Vamos, no por estar en francés tiene que sonar mejor o tener algún valor añadido sobre el resto de la oferta rock pop del 2013… bueno, tal vez sí; ciertamente, el francés es más agradable al oído. Le entiendan o no “Je Me Souviens Comme Si j'y étais” y “La Mercedes de Couleur Gris Métallisé” gozan de encanto sobre la batería y la distorsión, cual estampado de laureles sobre una pared blanca. Por algo cuando Marie o Lio cantan, no cantan realmente: recitan los versos cual prosa, practicando el perdido arte del sprangesung, es decir, de platicar o declamar las letras sin ritmo alguno, muy a la Lou Reed, Lenard Cohen y Tricky.

¿Quieren algo que se sienta como un vaso de agua mineral frío y refrescante bajo el no-cancerígeno sol de la costa?, mejor, ¿quieren impresionar a sus amigos con una banda tan igual de desconocida como talentosa? Recomiendo una fuerte dosis de The Limiñanas. Sin medida y sin remordimientos.

No es una revista, es un movimiento.