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Pixx — The Age of Anxiety

7

Pixx
The Age of Anxiety

4AD / 2017

Artista(s)

Pixx

20/Jun/2017

Redefiniendo el post pop inglés.

El actual pop tradicional del star system está estancado dentro de una figura aburrida, una repetición malograda de lo que se produjo en otras décadas, cuyo sonido ha sido arrojado por los mismos procesadores de los estudios. La ausencia de ídolos deja anarquía de artistas medianos que colocan éxitos radiofónicos o virales de poca duración. Pop viral, uno desechable y de corta duración. Una forma distinta de abordar lo pop en una vena artística se desarrolla en paralelo, ya sea en una cara familiar como Grimes o en talentos debut como Hannah Rodgers, conocida como Pixx, y que pese a un esfuerzo por producir piezas que oscilan entre lo “comercial” y lo “artístico”, crean temas tan frágiles que pueden ser olvidados cuando una ventisca los arroje al vacío.

Pixx debutó en 2015 -a la edad de 19 años- con su EP Fall In que incluía cuatro temas navegando entre electrónica, pop minimalista y folk. Firmó con la disquera 4AD (Purity Ring, Tim Hecker, The National, Beirut, etc.) y dos años después, tras una gira por Europa, presenta su larga duración The Age of Anxiety titulado así por una carta que el hermano de Rodgers, Luke, le entregó. La nota incluía el poema del mismo nombre que escribió W. H. Auden y por el cual ganó el Premio Pulitzer de Poesía en 1948.

En este álbum su sonido se inclina hacia el pop electrónico de propuestas interesantes en la producción como el coro de “Grip”, el clímax de baterías y riffs en “A Big Cloud to Float Upon” o los synths previos al coro de “Baboo”. Aparte de esos detalles se vuelve difícil encontrar elementos que sostengan The Age of Anxiety, o notar marca suya dentro del género, y en ocasiones podría parecer que se trata de la versión europea de Grimes -sin negar el hecho de que hay un parecido físico-. Las piezas con mayor fuerza, en donde el relato se impone sobre la forma, se llaman “The Girls”, un combo de voz-batería que segrega nostalgia a medida que progresan ambos elementos, y “Mood Rings Eyes” un tema etéreo de pop art cargado de sentimiento con el que finaliza el álbum. Ambas canciones se liberan de la producción y de cualquier artilugio, la narración con la voz por bandera se vuelve visible a kilómetros de distancia.

La chica que tomó el nombre del apodo de su abuela y estudió en la BRIT School, al igual que Adele y Amy Winehouse, ha encontrado inspiración dentro de sí para relatar algunas de las difíciles experiencias de crecer en la edad de la ansiedad, pero como sostuvo en una entrevista en la que cuestionaba lo mundano del género, si el pop es lo que la gente está escuchando, de nada sirve lanzar gritos de ayuda, pues no habrá quien los escuche si no son lo suficientemente fuertes o atractivos.

No es una revista, es un movimiento.