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Piano Magic: La Maquinaria del Corazón

Piano Magic: La Maquinaria del Corazón
Piano Magic: La Maquinaria del Corazón

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Artista(s)

13/Ago/2013

Piano Magic

Heart Machinery (A Piano Magic Retrospective 2001 - 2008)

Second Language

2013

A lo largo de una historia que comenzó en 1996, el grupo fundado en Londres por Glen Johnson se ha mostrado como una rara avis que se transforma con cada vuelo sonoro. Esta ave fénix renace en cada incursión y únicamente reconoce en la libertad total el motor fundamental de su existencia. Así lo dejó claro el cerebro y corazón de un grupo al que acompaña el misterio y la elegancia cuando alcanzaban la primera década de existencia: "El cambio forma parte de mi forma de ser. Creo que soy un músico inquieto y eso se trasluce en la trayectoria del grupo. El cambio de miembros ha sido normal porque Piano Magic es un grupo abierto. La banda se ha adaptado a cada momento y hemos tenido la suerte de colaborar con mucha gente que ha aportado cosas muy diversas En cuanto a las discográficas tengo una cosa clara: me gusta tener completa libertad artística y ninguna atadura."

Acompañado en un comienzo por Dominic Chennell y Dick Rance, la línea del trabajo se basó y aun se basa en transitar por estilos varios: del dark pop de cámara al post-rock y la electrónica ambient. Elaboran barrocas canciones de cuna siniestras, poemas para las zonas oscuras y devaneos orquestales para almas apesadumbradas. Aun siendo tan impredecibles, no ha faltado quien describa a lo suyo como ghost rock –una de esas forzadas denominaciones-.

La taciturna personalidad de Johnson le complica las relaciones con las grandes empresas, por lo que su discografía se reparte entre diversos sellos (su paso por 4AD fue efímero), asentándose más  tiempo con el sello sevillano Green Ufos. La inquietud persigue al cantante del grupo, por lo que no sólo trabaja en álbumes, disemina sencillo en diversos formatos, entre los que destaca el vinilo.

Glenn hace que los suyos se prodiguen de tal forma que cobra sobrada justificación un minucioso trabajo de recopilación de material diverso y desperdigado. Así fue que apareció un inicial  Seasonally Affective, que en 2001 se convirtió en una pesquisa de  sencillos, caras-b, ep’s, rarezas y grabaciones lanzadas por doquier.

Entonces donde se detiene aquel es donde comienza Heart Machinery (A Piano Magic Retrospective 2001-2008). Un recuento de un periodo de completa madurez de un grupo que no ha dado el salto para convertirse en un asunto de multitudes. Su propuesta reviste complejidad, un halo oscuro y tantas variantes estilísticas que bien puede descolocar al escucha casual. Se trata pues de una aventura para buenos melómanos.

Nadie puede reclamar su exhaustiva oferta, ofrecen 27 piezas entre las que se encuentra “Never It Will Be The Same Again”, editada en acetato en 2005 e inconseguible hasta ahora. En la vastedad del material hay momentos para la narración austera de Johnson, cabida para los arreglos de cuerdas y los susurros y requiebros digitales. Todo ello redunda en la creación de bucólicos y nebulosos paisajes sonoros.

Pero el cebo para coleccionistas no queda ahí. En el anzuelo se encuentran colaboraciones de la leyenda del folk Vashti Bunyan, el cantante del grupo Low, Alan Sparhawk (amo del slow core) y el hombre detrás de Cornershop, Ben Ayres, en las percusiones indias. Especial atención merecen las canciones en que canta Caroline Potter, otra figura veterana en la agrupación.

Hace mucho rato que debutaron con Popular Mechanics (2007) y los cambios de personal se volvieron una constante, además de que danzaron de disquera en disquera, de Ché a Darla, de Rocket Girl a Morr. Al hombre fuerte de la banda no le incomodó nunca que su carrera fuera sinuosa y excéntrica, todo lo contrario, entre más sean imprevisibles sus pasos y su sonido pues que mejor.

He aquí un disco que se asimila como una entidad entera. Pueden ser lacónicos o chirriantes, narrativos o minimalistas. Piano magic conoce a fondo la mecánica de los sentimientos y la maquinaria del corazón. Saben cómo echar a andar sus partes; ese es su secreto, su privilegio.