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Registro Móvil / 2026
06/Oct/2026
En Chile, en medio de una crisis pandémica que dejó, en cifras oficiales, 62.893 muertes y más de un millón de corazones rotos, una habitación dejó la luz encendida. Ahí se formaba tema a tema, como un rompecabezas, el segundo álbum solista de Rodrigo Romero: Anticuecas Subterráneas. A cinco años de su publicación, el músico y compositor revisitó las canciones que fueron su soledad y las reconstruyó para ser su acompañamiento, ahora con Phuyu y la Fantasma.
Una anticueca es antitodo
El origen del álbum Anticuecas Subterráneas (Reconstruidas) es, como su nombre lo indica, la anticueca. Este es un concepto creado por la folklorista Violeta Parra, la artista musical chilena más trascendente, subversiva y legendaria que existe. Cuando Violeta Parra recorrió Chile buscando sus historias y sonidos, contó las historias del campo y deconstruyó la cueca tradicional chilena para crear piezas experimentales en la guitarra con melodías que no tenían un orden clásico y que eran tan libres como su propia alma.
La música de Violeta Parra ha sido escuela de, probablemente, cada músico chileno después de ella. Este, al menos, es el caso de Phuyu y la Fantasma, que, con todo el respeto, aprecio y cariño del mundo, agregó incluso su propia versión de “El Gavilán” como un tema de casi 13 minutos de duración. Contra todo imperialismo, contra toda fórmula estricta, el álbum es antitodo-orden establecido.

A veces se olvida que intervenir es de las herramientas más poderosas que tenemos como humanos. Intervenir, para bien o para mal, afecta el entorno donde nos situamos. Una pared blanca grafiteada: intervención. Una injusticia sucediendo ante nosotros y una protesta en su contra: intervención. Una obra artística reinterpretada para su nuevo contexto: intervención. Cuando intervenimos, movemos la atención, ejercemos presión, interrumpimos el curso de algo para cambiar su destino. Intervenir es tan poderoso. Quién no ha salvado a un amigo por intervenir a tiempo. Quién no ha necesito que le intervengan sin cohibir la libertad de sus decisiones.
No es que Anticuecas Subterráneas necesitara rehacerse, nada estaba mal con el lanzamiento de 2021; quizá solo se necesitaba una intervención, así como en otros cinco o diez años podría pasar, o, como lo explica Rodrigo Romero: “Aquí está la mejor versión de estas canciones que nacieron desde la soledad de la pandemia y que fueron creciendo junto con el proyecto mismo a lo largo de estos años”.

Es emocionante que este disco, reconstruido no solo musicalmente, sino también en portada, tenga un formato físico para venta. Este 2026 estará disponible en CD y, según la información, el próximo año tendrá una edición en vinilo que esperamos con ansias.
A este punto y con todo lo que hemos escuchado de música chilena en los años recientes, podemos decir que hay una tradición sonora innegable de explotar en cada creación. No es coincidencia: Chile está bajo la ultraderecha y Chile está gritando; si hay quien no lo escucha, es porque tiene los oídos tapados. Si hay quien no lo ve, tiene los ojos vendados. Chile está gritando con guitarras, con voz, con batería. Chile está sacudiéndolo todo y Phuyu y la Fantasma son parte del temblor colectivo que avanza con fuerza y que pronto, muy pronto, llegará por ti.