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Paredes que se derriten

Paredes que se derriten
Paredes que se derriten

The Reverberation Appreciation Society / 2014

Artista(s)

Holy Wave

Cuando la psicodelia te gusta tanto, cuesta trabajo reconocer bandas nuevas que se adentran en un género que muchos intentan ejecutar, pero pocos logran honrar con la herramienta de la creatividad.

En pocas palabras, Holy Wave consiguió en su segundo álbum, Relax, un trabajo que sobresale de la avalancha de lanzamientos que se dan año con año, perfilándose como uno de los que recordaremos por un tiempo. Once temas de órgano, distorsión y paredes que se derriten, editados por la disquera independiente fundada por sus acidas majestades texanas, The Black Angels.

Una vez que lo hayas escuchado, no podrás sacarte esta ola santa de sonido de ese espacio que existe entre tus oídos, sea por esas percusiones cuasi tribales en “Son of Sound”, que aderezadas con unas voces fantasmales hacen que se te levanten los vellos de los brazos, o por la baladita melodiosa (nunca melosa) “Mouth Mountain”, que complementa, más o desentona, con la estruendosa personalidad del conjunto de tracks.

Hay guitarras en alto parlante, en flanco plan protagónico, y para muestra basta dejarse rasguñar el alma por los riffs de Kyle Hager, que por momentos evoca a los mejores momentos de The 13th Floor Elevators o Soft Machine, con el complemento de la producción de Erik Wofford, responsable de espaciales producciones de My Morning Jacket, Explosions in the Sky y White Denim.

La galaxia psicodélica de Austin, sí, qué buena es, pero Holy Wave es una estrella que brilla con luz propia y es capaz de opacar la de sus satélites cercanos.

No es una revista, es un movimiento.