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Monumentos por obligación

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Martha’s Music / BMG / 2014

Artista(s)

The Smashing Pumpkins

The Smashing Pumpkins sigue existiendo por obra y gracia de su creador, Billy Corgan, quien después de lidiar con fallecimientos, adicciones, partidas y despidos obligados de sus integrantes, sigue empeñado en mantenerse en el panorama musical a la par de su labor como promotor de lucha libre y fundador de un local de té en su natal Chicago.

Después de su experimento instrumental llamado Aegea, surgieron pistas en el blog Panopticon sobre lo que vendría para su banda de toda la vida: la inclusión en la batería de Tomy Lee de Mötley Crüe, además de los rumores del guitarrista Jeff Schroeder acerca de que estaban grabando música drone y los tracks que fueron fluyendo del material terminado antes del lanzamiento definitivo del mismo.

El primero de 2 discos que Billy tiene planeados para salir pronto se siente un tanto forzado, ninguna canción pasa de los 5 minutos, cosa rara para los fans acostumbrados a largas e intrincadas elegías del pasado. La producción suena similar a su antecesor, Oceania, al igual que el sonido: un Corgan que ha salido de la jaula que contenía su furia para mostrar felicidad y creatividad. “Tiberius” es un claro ejemplo de este nuevo sonido con tintes electrónicos que se exageran en la cadencia de “Anaise!” y “Run2me”, temas que pueden resultar raros para aquellos que extrañan los riffs entrañables de aquella Fender Stratocaster.

“Being beige” fue la primera muestra de este disco, el décimo de esta banda que parece que nunca volverá a tener una formación estable y que como muchas en la actualidad, subsistirá gracias a la labor de tocar en vivo y en tour constante, curiosamente, sin una formación aún definida. En fechas selectas serán acompañados por Brad Wilk de Rage Against The Machine y Audioslave en la batería y Mark Stoermer de The Killers en el bajo.

Tomy Lee, como todo músico contratado por Corgan, cumplió con lo que se le solicitó, la voz y las guitarras acaparan en “One and all”, las viejas calabazas azotando contra el suelo. “Drum + Fife” es otra muestra de ese sonido reluciente y bien pulido de los últimos años, “Monuments” es un gran riff opacado por los sintetizadores, “Dorian” nos hace extrañar los tiempos del Adore donde todo era más oscuro.

“Anti-Hero”, el cierre del álbum, es en lo que se ha convertido el creador y guía de una de las bandas más recordadas de los 90: o lo amas o lo odias, crees que es un genio o que solo sigue haciendo canciones por inercia y con el afán de permanecer en el inconsciente colectivo casi a la fuerza. Todo o nada.

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