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Lo que concierne y lo que es importante para Morrissey

Lo que concierne y lo que es importante para Morrissey
Lo que concierne y lo que es importante para Morrissey

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Artista(s)

14/Jul/2014

Morrissey

World Peace Is None Of Your Business

Capitol Records / Harvest Records

2014

Cinco años tuvieron que pasar para tener un LP de material completamente nuevo de Morrissey. Bajo la misma excusa que retrasó más de un lustro la entrega de You Are The Quarry, tras perder contrato discográfico en Maladjusted, World Peace Is None Of Your Business llega implacable e impecable.

Optando por no grabar propiamente “People Are The Same Everywhere”, “Action Is My Middle Name” y “The Kid’s A Looker”, más relegando “Scandinavia” y “Art Hounds” como canciones extra en la versión de lujo, este trabajo es verdaderamente algo nuevo y que no obedece a canciones redescubiertas, manuscritos sin terminar o ideas ajenas al concepto.

De algún modo, las últimas entregas de Morrissey han sido historias entrelazadas, que giran alrededor de una idea y no solo un sonido, que tal vez  por coincidencia, inconsciencia o meticulosa orquestación, se vuelven trabajos conceptuales. Maladjusted ofrecía un Moz feliz y libre, sonriente ante sus defectos, para posteriormente, en You Are The Quarry, presentarse como un británico exiliado en el frívolo país del consumismo, intoxicado con fiereza, y luego encontrar el amor en Italia en Ringleader of Tormentors, y, a su vez, toda la inseguridad y angustia que trae consigo.

Years of Refusal era un Morrissey fúrico, directo y en su estado más cascarrabias; un viejo gruñón al frente de una pandilla bien armada. Es ese Morrissey que pareciera toca fondo y ofrece un final a su furia, se vuelve objetivo pero trágico, centrado pero en contacto con su pesimismo. Por su parte, World Peace Is None of Your Business es el hombre que lo ha visto todo, que de paseo por el mediterráneo reconoce limites y fuerzas. Quiere pasar su sabiduría pero no siente que alguien lo escuche, tiene aún mucha energía pero en lugar de gritarle a una pared se mantiene en forma para cualquier paranoica catástrofe.

Estos exactos 56 minutos repiten la alineación pasada con la distorsionada guitarra de Jessee Tobías, los hermanos Walker tras bajo y batería, y, por supuesto, al buen Boz Boorer en la guitarra de acompañamiento bajo la producción de Joe Chiccarelli (ganador del Grammy a mejor mezcla por el Reves/YoSoy de Café Tacvba), que hace de las capas de música algo limpio, preciso y como si fuese ejecutada por veinteañeros.

Esta placa representa un regreso a orquestaciones complejas que si bien las letras se apegan a la clásica métrica de verso-coro-verso, ofrecen secciones instrumentales y atmosféricas en las que brillan tanto instrumentos, como técnicas de producción. Sin duda, la primer mitad es la que golpea con energía, con un clásico instantáneo tras otro, para proceder con algo más elemental de guitarra, bajo y batería en lo que se le da protagonismo aún mayor a la voz de Moz, que le habla a quienes sí les concierne la paz mundial, el respeto, el amor y todas las cosas importantes.

Las temáticas son vigentes y, consciente de su papel como vocero de los condenados, Morrissey ofrece canciones de acuerdo al presente: la deprimente ‘vida moderna’ en “I’m Not A Man”, la cada vez mayor alineación global en “Earth Is The Loneliest Place” y el falso altruismo el tema que da nombre al disco, sin dejar los obligados temas pro-natura en “The Bullfighter Dies” y sus conspicuas referencias a la vernácula clásica en “Neal Cassidy Drops Dead”.

Más allá de las explicaciones o deconstrucciones del por qué éste hombre de sangre irlandesa pero corazón inglés es y siempre será un crooner ‘alternativo’, son las canciones las que abogan por él y este trabajo es una carta fuerte, un argumento irrefutable que silencia detractores y enorgullece a fieles.

Afloran aún canciones que se pueden volver favoritas por otras ya conocidas, que hay inventivo aún para letras como la de “Kick The Bride Down The Aisle”, para emociones que estallan en cada segundo de “I’m Not A Man” y para una maravillosa pieza sobre escolapios casi cinemática llamada “Staircase at The University”, que dentro del clásico pop rock del mancuniano suma un cierre de guitarra flamenca casi tan grandilocuente como embelesante, cual trago de leche con miel cuyo sabor es inmejorable.

Los días de vestir a Alain Whyte y Gary Day con gamuza se han ido, los años de conducir autos deportivos en la madrugada se encuentran en el pasado y la imprudencia e ingenuidad de la juventud se han esfumado como la urgencia del amor. Si bien tanto expectativas como conclusiones de toda una vida chocan con la edad, Moz no cambia, permanece crítico e inconforme e invita a que uno lo sea también: Morrissey sigue siendo Morrissey.

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