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LA RECONQUISTA DE SUEDE

LA RECONQUISTA DE SUEDE
LA RECONQUISTA DE SUEDE

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Artista(s)

03/Abr/2013

Suede

Bloodsports

Warners Bros

2013

“Estaba usando muchas drogas en aquel entonces y creo que fue eso lo que nos dio la confianza para traspasar fronteras”, dijo Brett Anderson en una entrevista con el periódico británico The Independent al referirse a los tres primeros álbumes de la banda: aquellos que los llevaron al éxito con sus letras cargadas de sexo, drogas y lujuria; sus guitarrazos etéreos, su sonido plagado de siseo y la inconfundible voz de su vocalista.

A pesar de que el guitarrista y co-compositor de las canciones -Bernard Butler- dejara la banda en 1994, el grupo continuó teniendo éxito hasta 2002 cuando lanzaron A New Morning, un disco ignorado y casi odiado por la crítica y los fans. Para ése entonces, la gente ya no estaba interesada en Suede, el britpop había muerto y el material ni siquiera salió a la venta en Estados Unidos. Un año después, la banda se disolvió y ni al público ni a la prensa pareció importarles mucho. De ahí que  la noticia de un nuevo disco pusiera a temblar a algunos porque podría significar el ridículo total o el regreso triunfal de una banda que a mi parecer tiene un sonido totalmente único, aunque acepto que tienen una fuerte influencia de Bowie.

Bloodsports habla de amor, de locura y de lujuria, pero de una manera más pensada y pulida que en cualquiera de sus trabajos anteriores. No se puede decir que están repitiendo la fórmula porque las letras son mucho más maduras, aunque siguen existiendo descripciones detalladamente extrañas como en “It Starts And Ends With You” donde dice: “Like a hairline crack in a radiator, leaking life”.

Me hace sentir hasta mal que Suede sea una banda que nunca ha tenido el reconocimiento que se merece. Son famosos en su tierra y “medio” famosos en el resto de mundo. En los noventas nunca lograron entrar al mercado norteamericano porque los estadounidenses apenas estaban terminando de digerir el grunge. Y ahora que regresan se les ocurre lanzar "Barriers" con la idea de dejar al público boquiabierto, y en un cruel juego del destino, Bowie decide presentar su nueva canción al día siguiente. Por supuesto que nadie habló de Suede en ésa semana; fueron opacados total y absolutamente.

En éste su sexto álbum se ve que sudaron sangre, le metieron  mucho sentimiento. La majestuosidad del disco se percibe desde “Barriers”, -la primera canción- que saturó mis audífonos con su potencia, su volumen y su pasión. Hasta los hielos de la cuba que me estaba tomando vibraron, literal. Existe mucho ruido, pero es un ruido glorioso, casi épico como en “Hit Me”. “For The Strangers” con sus coros y sus ecos es tan intensa, que es imposible escucharla sin que se ponga la piel de gallina. La voz de Anderson se siente más potente  que nunca.

Las cuatro últimas canciones son baladas en las que el líder del grupo no sólo demuestra que ya dejó las drogas, sino que es capaz de crear verdaderos acertijos líricos que si nos tomamos el tiempo en descifrar, nos llevan a un glorioso entendimiento del amor. Anderson nunca ha tenido miedo de decir las cosas como son, sólo que ahora lo hace de una manera más elegante, menos obscena. “Sometimes I Feel I'll Float Way” empieza lento y triste y a la mitad entra la batería a  darle fuerza y a elevarla casi a la categoría de himno mientras escuchamos a Anderson decir: "sometimes I'd float away... if you weren't there to hold me".

 Bloodsports le devuelve a Suede su reputación como representantes del Britpop -aunque éste sea un género con el que no les gusta mucho que se les asocie- y presentan un  material variado y consistente.  Sin afán de reinventarse recobran la confianza perdida de sus seguidores entregando mucho más de lo que se esperaba y reconquistando aquellas fronteras que traspasaron en los noventa.

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