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La fosforescencia de Neil Davidge

La fosforescencia de Neil Davidge
La fosforescencia de Neil Davidge

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Artista(s)

14/Abr/2014

Neil Davidge

Slo Light

7Hz

2014

Como George Martin o John Paul Jones, Neil Davidge es un hombre de presencia discreta pero decisiva. En 1998 tomó el sonido de Massive Attack y lo envolvió en las atmósferas tenebrosas e industriales que producirían Mezzanine, el disco que catapultó a la banda a nuevas alturas en la estima del público y la crítica, sin recibir por ello nada más que el crédito de productor a pesar de haber co-escrito los temas que, con el tiempo, se revelaron como el núcleo incandescente que alimenta la identidad del álbum.

En Slo Light, dieciséis años después y lejos de las turbulencias que caracterizaron a la agrupación, Davidge ofrece sus primeros 73 minutos solistas repartidos en 13 canciones que nos permiten acceder a la forma más pura de su esencia sonora como a través de las puertas automáticas de un elevador, pues en ellos, como dentro del ascensor, la sensación de ingravidez es de esperarse pero siempre nos toma por sorpresa.

El disco transcurre como una liberación lenta y continua de energía almacenada por un largo tiempo. Se trata de una amalgama simétrica que avanza edificándose poderosamente tanto sobre ritmos sintéticos que evocan neón y luces estroboscópicas, como en la grandilocuencia orgánica de arreglos orquestales que equilibran el fondo mecánico con ayuda de melodías vocales (cortesía de colaboradores como Stephonik Youth, Cate Le Bon y Sandie Shaw), que logran transmitir la más sórdida y gris angustia.

Quizá sea gracias a la experiencia de Davidge como compositor de bandas sonoras que Slo Light suena como el score de una obra épica cyberpunk. La construcción dual del álbum –electrónica y acústica- consigue representar la existencia de un espíritu dentro de la máquina, luchando por hacerse escuchar y sólo consiguiendo expresarse con el desamparo de una voz abatida por la imposibilidad de escapar a la soledad de la urbe.

El aspecto conceptual de Slo Light cobra mayor mérito si consideramos que no es un resultado planificado de antemano por Davidge, sino la consecuencia fortuita de un ejercicio que recuerda a los surrealistas: “Siempre es inconsciente –ha declarado- nunca hay una canalización consciente en mi trabajo.

Para mí, la música suena más real cuando no pasas mucho tiempo sentado ahí rascándote la cabeza, haciendo anotaciones, tratando de definir qué quieres que tu álbum signifique, qué diga, cómo se sienta o cómo suene.” Tal vez es por eso que por momentos su trabajo remita a las atmósferas lúgubres de David Lynch; algunos cortes del disco bien podrían haber musicalizado secuencias de Lost Highway o Mulholland Drive.

Slo Light es un trabajo que sirve para identificar y redimensionar el acento estilístico de Davidge como productor y compositor. Un álbum melancólico para musicalizar los viajes nocturnos en metro atravesando la ciudad. Neil Davidge encontró su voz… y brilla en la oscuridad.

No es una revista, es un movimiento.