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John Grant — Love is Magic

9

John Grant
Love is Magic

PTKF / 2018

Artista(s)

John Grant

Alan
Luna

31/Oct/2018

La plenitud integral de John Grant.

“Se siente como si los imbéciles estuvieran ganando”, dice John Grant en una entrevista para The Guardian. Imbéciles, cretinos, idiotas, sinvergüenzas… hay muchas palabras para describir los papeles que encarnan personajes como Trump o Bolsonaro, en Brasil. La pregunta va encaminada hacia el nacionalismo presente en su más reciente material Love is Magic y su vida en Islandia, pero podría aplicarse a muchas cuestiones actuales. Y la verdad es que sí, a veces pareciera que los imbéciles ganan, se propagan y adentran en lo más profundo del estrato social. Pero no estamos aquí para problematizar o sollozar sobre la actualidad, sino para decir por qué Love is Magic, va encaminado a ser el mejor álbum de John.

Hay algo de mágico en los personajes trágicos. Si es que son artistas, aún más, porque sus vicisitudes son plasmadas en lo que hacen. John Grant ha tenido problemas con el alcohol, con las drogas, con su familia conservadora que no acepta su homosexualidad. Un día, sobre el escenario, anunció a todos que era VIH positivo. Problema tras problema, la vida de aquel muchacho de voz grave que fundara The Czars en 1994, podría aparentar un ineludible final. No obstante, la música sigue, el espectáculo, la ironía, lo profundo de sus cuerdas vocales. En el 2015 lanzaba Grey Tickles, Black Pressure, un disco que hablaba sobre la crisis de la mediana edad. ¿Cómo se puede seguir adelante? Quizá haciendo lo que más te gusta.

“Metamorphosis” es una especie de “We Didn’t Start the Fire” extraña. Con frases que construyen una identidad, a veces perversa, a veces mundana, un flujo consciente de cosas que construyen la realidad. O al menos la de John Grant. Suena lúdica y luego solemne. Es justo como en su nombre se intuye. “Love is Magic” es un revés para todos aquellos que juran nunca volver a creer en el amor. La depresión es algo con lo que John ha lidiado en muchas ocasiones. El no sentirse querido. Una vez, incluso, tuvo una cita a ciegas en la que el que había aceptado su invitación se fue de su casa mientras John iba al cuarto por su abrigo. Pero no se ha rendido e incita a los demás que tampoco lo hagan. El buen John, digno de un abrazo si alguien lo ve por ahí.

Musicalmente, se presentan contrastes. Lo mismo que en el discurso. A veces, en los pasajes instrumentales de canciones como “Smug Cunt”, pareciera una banda alemana de industrial que encuentra a Einstürzende Neubauten como los creadores supremos. A veces, en canciones como “Preppy Boy” o “He’s Got His Mother’s Hips”, pareciera que ya es tarde en uno de esos antros con luces neón, cócteles multicolor y en donde “El rey del glam” cierra la pista cuando el sol asoma sus rayos. Y también hay ejercicios de diseño sonoro que se disfrutan y paladean mucho mejor con un buen par de audífonos como la parte final de “Tempest”, en donde naves espaciales parecieran luchar por el control de alguna base interestelar.

Love is Magic tiene un poco de todo y la reflexión personal también está presente. “Is He Strange” habla de una relación de 4 años que tuvo que terminar. Pero no habla desde el coraje, sino desde la comprensión, la madurez y la aceptación de que, muchas veces, los caminos se tienen que bifurcar a pesar del cariño. Es una relación que terminó recientemente, por lo que aquella declaración de magia en el amor, adquiere un nuevo significado. Hay quienes hacen discos de ruptura lamentándose, lastimando o insultando, hay otros, como John Grant, que hacen discos y canciones de ruptura creciendo.

A los 50 años, ese personaje barbón, con la cabeza enjaulada, en bóxers y un atuendo de plumas multicromáticas, parece haber encontrado cierto balance en su vida. Musical y líricamente, estamos ante el John Grant más versátil, y también el más versado. Las buenas y malas experiencias se han juntado, para que tengamos uno de los músicos más interesantes de la actualidad en plenitud.

Ojalá que los imbéciles salgan del poder, porque necesitamos más atormentados victoriosos como John Grant.

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