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Lower Dens: Huida nostálgica

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Lower Dens: Huida nostálgica
Lower Dens: Huida nostálgica

Ribbon Music / 2015

Artista(s)

Lower Dens

Ha llegado un punto en la escena de la música actual donde todos quieren emular las melodías y técnicas de épocas pasadas… y no siempre funciona. Hay quienes se esmeran en tener una producción inmaculada pero carecen de armonía y gusto al realizar las canciones y viceversa. Afortunadamente, Lower Dens hizo su tarea, se puso a estudiar a los grandes y grabó un álbum digno de las chaparreras, las playeras Aca Joe y el pelo rizado con shampoo Vanart, pero de una forma que no niega su estilo onírico.

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El conjunto con orígenes en Baltimore, Maryland nos deleitó previamente con Twin-Hand Movement y Nootropics, donde daban indicios de dream pop y krautrock pero seguían sonando como un grupo inseguro y poco cohesivo. Tenían una voz pero con miles de alternativas a dónde dirigirla y una creciente indecisión. No me malinterpreten; ambos discos son sublimes a su manera, pero no había detectado una integración en su concepto hasta el Escape From Evil, donde la banda une armoniosamente las lecciones impartidas por Siouxsie & the Banshees, Bow Wow Wow y My Bloody Valentine y las hace suyas dulcemente.

“Sucker’s Shangri-La” da inicio al proceso, que consiste en un vaivén entre las texturas de los teclados, guitarras llenas de feedback y la voz etérea de Jana Hunter, que confundimos a ratos con Victoria Legrand de Beach House. “Ondine” se va por una línea más oscura pero que mantiene las emociones a flor de piel. El primer sencillo, “To Die in L.A.” es como un grito eufórico en la autopista camino a la fiesta – de esas piezas que te inspiran a remover el techo del auto y disfrutar de la brisa que refresca. Lo mismo con “Your Heart Still Beating”, que toma dos movidas de The War on Drugs: letras melancólicas con sonidos Springsteen-escos.

Después de armar el esquema de la celebración por venir, llega la segunda mitad del álbum. Ojo: éste es el punto crucial donde se debate si las canciones pueden solventar un trabajo como un todo o si queda en llamarada de petate. Hunter y compañía aplican una jugada riesgosa: detener el furor pop y regresar al krautrock, pero manteniendo un ritmo festivo. Y vaya que lo logran; el combo final de “I Am the Earth”, “Non Grata”, “Company” y “Société Anonyme” puede ser confundido con un suite progresivo que no tiene sentido si se escucha por separado, pero los temas son igual de disfrutables de forma aislada. Todo esto convierte a Lower Dens en algo más allá de ser una banda interesante – los hace dueños completos del espacio entre sus canciones y el oído del receptor. Los hace únicos.

No es una revista, es un movimiento.