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Holy Ghost! – Crime Cutz

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Holy Ghost! – Crime Cutz
Holy Ghost! – Crime Cutz

DFA Records / 2016

Artista(s)

Holy Ghost!

Tintes de dance: el contundente synthpop de Holy Ghost! que te hará mover los pies.

Nick Millhiser y Alex Frankel, mentes todo poderosas detrás del proyecto Holy Ghost! han sabido cómo jugar con los beats para llegarle a su público. Esta vez lo han hecho de nuevo con su primer EPCrime Cutzluego de no haber sacado material desde su última placa de 2013, Dynamics.

Crime Cutz cuenta con cuatro rolas. El EP cumple con su cometido: hacer que muevas los pies involuntariamente. El compilado, en cuanto a sonido puro, nos remonta a los salones de baile -bolas de espejos girando en medio de la pista, un hardstep imparable-; a los años 80, cuando la música disco estaba en su apogeo.

“Crime Cutz” es la primera canción en la pista. Siete minutos de bomba musical. Riffs, sintes y elocuencias en el sonido. En esta travesía sonora, también se encuentra “Stereotype”, una resonancia dura y elegante a la vez, que hacen que la potencia en la voz de Millhiser sea aún más llamativa.

Lo interesante del nuevo material del dúo neoyorquino es la manera en que los versos del coro quedan perfectos con los sonido, además del proceso de reproducción de cada tema –es como aquella pieza que embona a la perfección en el rompecabezas-. Es inevitable no querer mover los brazos de arriba hacia abajo.

Con un “Let’s fall in love, let´s make the same mistakes”, en “Compass Point” nos acercamos casi al final. Ecos que van y regresan. Explosiones sonoras que hipnotizan con gran furor. Nuevamente, esos riffs aplastantes. Un sonido completamente crudo. Y una letra que habla sobre de tomar riesgos.

La pista de baile se cierra con“Footsteps”, una canción no mayor a los cinco minutos. La rola más tranquila de todo el EP. A pesar de eso, el ritmo característico de Holy Ghost! sigue ahí. Como las ganas de seguir bailando.

Holy Ghost! ha logrado posicionarse como una de los dúos más representativos de la escena del dance. Con el arte de su disco, forman el anclaje perfecto entre lo visual y lo sonoro. 

No es una revista, es un movimiento.