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Fatima Al Qadiri — Medieval Femme

8

Fatima Al Qadiri
Medieval Femme

Hyperdub / 2021

Artista(s)

Fatima Al Qadiri

Atmósferas como anfitrionas de la introspección.

Fatima Al Qadiri, ha pasado toda su vida como una gitana, aunque ha durante los últimos años ha encontrado un hogar entre Estados Unidos y Kuwait, este último lugar ha servido como punta de lanza para encontrar su identidad. Su anterior trabajo Shaneera, era un EP cargado de energía y potencia en el que la pista de baile era la protagonista. Las cosas han cambiado, la búsqueda es la misma, pero ahora el leiv motiv es la introspección. Así que la nueva entrega para Hyperdub, lleva por nombre Medieval Femme. La obra en conjunto es un contraste que sorprende, pero que al mismo tiempo es esperado, en una carrera tan variopinta como la de productora, con la peculiaridad de siempre, de tener ese toque único dentro de su catálogo.

El trabajo, que está inspirado en diversas poetas árabes que la productora encontró en una antología mientras se encontraba en Kuwait en 2019, es en conjunto un paisaje sonoro que convierte la música en mantras, dónde hay experimentos sonoros no tan extrovertidos como en aventuras pasadas, pero si con la potencia necesaria para el escucha los note. El disco que se compuso en las madrugadas y termino siendo trabajado durante inicios de la pandemia el año pasado. En el se navega en la electrónica más pura, pero también en el ambient, y es gracias a sus pequeños samplers de instrumentos árabes que encuentra su propia identidad.

Entre los poetas que son inspiración para este álbum, la principal es Al-Khansa, una poeta en la que encontró inspiración Al Qadiri y que aquí usa como excusa para crear canciones cargadas de mucha sensualidad que también revindican poder, pero que acompañan y no quitan protagonismo a la música. Sin ser un disco vocal, las intervenciones hechas aquí están para crear trances sonoros, que para quienes se acerquen por primera vez al trabajo de la artista, podrían llevarse una grata sorpresa.

El tema inicial que da nombre al disco, repite su título una y otra vez, acompañada de una cama electrónica llena de profundidad, para dar forma a lo que estas a punto de escuchar. “Sheba” continúa con la misma senda, pero aquí se le añaden ciertas percusiones que funcionan más como “mini samplers” para dar pequeños destellos de movimiento. “Vanity” está llena de distorsión vocal, y lo que comienza como algo oscuro, termina por ser un tema cargado de atracción y deseo, gracias a su cambio de registro. El punto más alto de la placa, es la instrumental “Stolen Kiss of a Succubus”, un mantra que va creciendo poco a poco gracias a sus detalles sonoros, desde los sutiles metales hasta la sección de vientos, el tema funciona porque, aunque el paisaje es el mismo, suceden cosas distintas conforme avanza el tema.

Si extrañas a Fátima mucho más bailable hay ciertos guiños (no confundir con la pista de baile) en el dúo, "Golden" - "Qasmuna (Dreaming)" la primera una oda al brillo bañada de sintetizadores etéreos mientras se repite una y otra vez la voz de Al Qadiri.  Mientras que la segunda, es una oda a soñar con algo o con alguien, no importa la causa si no la acción, que se reafirma a través de la constante repetición de la frase. El álbum cierra con “Malaak” una pieza instrumental sutil e íntima, dando la puerta necesaria para escuchar este disco una vez más, pues su duración sobrepasa apenas los 30 minutos. Fátima continúa dando pinceladas de lo que la electrónica y su universo pueden ofrecer, mostrando que es posible encontrar la identidad de un lugar y su gente a través de la artificialidad de los beats. Es difícil saber cómo esto va a encajar en su acto en vivo, pero como obra individual, este disco prueba que si bien es fácil encasillar a los artistas con un sonido y estilo, para la músico y productora esto está lejos de suceder.

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