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Make The Girl Dance y su sintetizador

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Make The Girl Dance y su sintetizador
Make The Girl Dance y su sintetizador

Roy Music under exclusive license to Ultra Records, LLC / 2015

Artista(s)

Make The Girl Dance

Posterior a la gran estela dejada por Everything Is Gonna Be Ok In The End, Make The Girl Dance vuelve con su segunda entrega, donde logra reunir los cassettes perdidos de bandas de rock de los sesentas para conglomerarlos con su sello distintivo con el fin de regalarnos uno de los discos más prolíficos en lo que va del año.

dance

Extraball es un material versátil. En él, podemos encontrar un sonido electro pop contundente diluido con elementos de la vieja escuela del rock y el estilo YéYé´. A este proyecto se suma una ambiciosa e interesante lista de colaboradores de los que destacan Joeystarr, Ornette, Gavin Turek, Am, Yo Majesty o Solange la Frange que brindan una serie de melódicos a full, desatando un festín de disfrute sin descanso alguno.

“Candystore” y “Mad Clap” son los responsables de abrir la pista de baile, resultando tan pegajosos que se dan el lujo de incluir sintetizadores que se muestran como una verdadera reminiscencia de la vanguardia que galardonó este instrumento en los años ochenta.

Por su lado, el YéYé se muestra evidente en “Ye Ye Ooh La la” y “Wooh”, así como su indiscutible capacidad para desarrollar beats pegajosos y bailables en “Fairytales & Black Panty”, que además juguetea con la estética de la música electro pop francesa.

“Vodoo” se traduce como un respiro contra lo impredecible, pues funge como un parteaguas en la dinámica del disco. Aquí, podemos escuchar ritmos un tanto más primitivos e irregulares que juegan con su base melódica; sin embargo, su estructura ascendente e irregular se hace evidente en los últimos momentos de la canción, pues nos lleva de la mano para terminar en un final bastante agradable y bailable.

“Dancing In Nowhere” es el encargado de cerrar la pista de baile; a pesar de sus tonalidades románticas, nos mandan una señal de que la pareja francesa está cada vez más dispuesta a embarcarse en la búsqueda de la diversidad tonal como forma evolutiva. Una excelente canción de cuatro minutos que promete una secuela por demás interesante.

No es una revista, es un movimiento.