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Corrosion of Conformity: gente que sobra y las mordidas que faltan

Corrosion of Conformity: gente que sobra y las mordidas que faltan
Corrosion of Conformity: gente que sobra y las mordidas que faltan

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Artista(s)

16/Jul/2014

Corrosion of Conformity

IX

Candlelight Records

2014

El chirrido del feedback de un amplificador como el indicio de lo que se avecina: alta suciedad, ojos que miran al instrumento musical y que se levantan para divisar al frente y cantar; escupir a un lado, secarse el sudor de la frente y luego gritar. “Brand New sleep” implica la muestra inicial del regreso de Corrosion of Conformity a los estudios de grabación, mismo que dio IX como resultado final.

“Elphyn” nos recuerda a Black Sabbath, los supremos sacerdotes que dan de comer su carne y de beber su sangre para que bandas como estas sigan su legado maldito. Sonidos que velan por un futuro para Reed Mullin, Woody Weatherman y Mike Dean, quienes hacen que queramos buscar una nueva definición, un mote superior al ya bien conocido power trio. “Kill Demnark Vesey”,2 minutos de golpes; y “The Nectar”, porque el punk también alimenta a las almas atormentadas y muta en densos pasajes que hablan de licores de la verdad.

Un interludio para meditar sobre nuestras vidas y después otro coletazo del lagarto que vemos caminando a la orilla del pantano: “On your way”, el estilo groove del sureste de ’Murica, al que tanto ha aportado esta tercia de ases envenenados por Venom y educados por Bad Brains, una combinación volátil. “Trucker” es un viaje por carretera en una vieja pick up de noche rumbo al infierno, evoluciones de guitarra entre el bajo serpenteante, la batería al mando del paso constante, y de nuevo a pisar el acelerador para levantar la tierra y forzar el motor.

“The hanged man” nos demuestra por qué esta banda sirve como influencia para bandas stoner y “Tarquinius superbus” son lecciones de thrash. “Who you need to blame” con esa doble voz que nos invoca a poner una y otra vez este disco, el noveno en la historia de una banda que ha sobrevivido a diferentes cambios de alineación.

Hace tiempo se habló del regreso de Pepper Keenan, quien prefiere mantenerse ocupado con Down y Phil Anselmo, pero la maquila de este disco sin su ayuda nos da a entender que los 3 monolitos que sostienen esta obra musical y lo que han creado hasta la fecha son la base fundamental de la corrosión, la fuerza necesaria; nada sobra y nada falta.

La calavera radioactiva seguirá haciéndose presente en esa gran manta detrás del escenario mientras devasten los oídos de los escuchas. La voz de Mike Dean seguirá siendo la guía para aquellos viejos seguidores y el enganche perfecto para nuevas legiones de escuchas. Como siempre, los cocodrilos viejos son los que muerden más fuerte.

No es una revista, es un movimiento.