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Cherry Glazerr: Lamento adolescente en altos decibeles

Cherry Glazerr: Lamento adolescente en altos decibeles
Cherry Glazerr: Lamento adolescente en altos decibeles

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Artista(s)

Cherry Glazerr

Cherry Glazerr

Haxel Princess

Burger Records

2014

La más reciente adición al harem del garage rock liderado por enfadadas e insatisfechas norteamericanas de piernas largas y piel pálida, Cherry Glazerr, presenta su breve y multifacético álbum debut que sobresale por ser, sin duda, aún más inmaduro y berrinchudo.

La primera escucha a este elepé, cuya portada parece haber salido del programa 'los hermanos menores más feos del mundo', no me dejó del todo satisfecha por no ser tan intenso y agresivo como su sencillo principal, “White’s Not My Color This Evening”, sino que maneja un sonido predominantemente lento y desesperante, con cambios de ritmo y velocidad que se traducen a un sube y baja emocional.

Para la segunda escucha puse atención a las canciones y me dije "¡pensé que nadie era más panchero que Best Coast!". Las letras de Clementine Creevy pintan un panorama de fiesta adolescente en California con "I don’t wanna be seen, I don’t wanna be heard" del tema antes mencionado, frustrantes patanes con "You didn’t like me as much as I liked you, so fuck you!" en "Bloody Bandaid" y la arquetípica niña rebelde y mal portada con “Sneaking cigarrettes at lunch time” en “Teenage Girl”, que sumadas a referencias a Seinfield y a las hermanas Kardashian, distorsionadas guitarras y lentas baterías típicas de bandas como Bleached, Vivian Girls (RIP) y Yeah Yeah Yeahs (en sus buenos años) hacen un perfecto e incómodo paquete de llanto y pataletas en el suelo. ¿Mencioné que apenas tiene 17 años?

De repente se escuchan sintetizadores, pero realmente es un álbum de pura guitarra, bajo y batería: garage rock sin pretensiones o poses. Las canciones no rebasan los tres minutos y en general el disco no llega siquiera a la media hora, ¿para qué rellenar o hacer tiempo cuando se puede ser directo? Cabe señalar que durante los temas más lentos y melódicos cierro los ojos y escucho a Chan Marhsall con sus vasos de whisky y la montaña de colillas de cigarro.

Siempre son bienvenidas al club estas enfadadas gritonas que seguramente de encontrarse con delicadas divas como Grimes o Romy Madley-Croft les aplicarían una llave mientras les meten papel de baño mojado en la blusa.

No es una revista, es un movimiento.