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Babyshambles: Retomando la trama

Babyshambles: Retomando la trama
Babyshambles: Retomando la trama

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Artista(s)

31/Jul/2013

Babyshambles

Sequel To The Prequel

Parlophone

2013

Las sentencias en la cárcel y las drogas se alinearon para que ocurriera el milagro y Pete Doherty regresara al estudio a grabar Sequel to the Prequel, tercer álbum de estudio de Babyshambles.

La portada del disco fue diseñada por el “Johnny Rotten del Arte”, Damien Hirst, quien utilizó como base una fotografía de la banda tomada por Pennie Smith, fotógrafa que puede presumir de haber retratado a una bandita medio influyente llamada The Clash.

Letras poéticas y  guitarrazos acompañan los alaridos de un Doherty que ahora radica en París y que a lo largo de 12 temas nos recuerda que su fama no la debe solamente a los escándalos, sino que además de un drogadicto fashion que se escapó del Club de los 27,  es un artista nato.

El álbum contiene rolas divertidas como "Dr. No", con una clara influencia del reggae y el ska. Y "Penguins", con una letra un tanto pasiva agresiva en la cual Doherty comienza como un hombre maduro y enamorado, pero termina como un macho ardido que amenaza con recuperar a la mujer que ama. "I don´t really like your boyfriends face, and I´m going to try to take his place". Pero el verdadero giro de tuerca en "Penguins" es la ternura que provoca "We can do what you like, go to the zoo….We could see penguins, penguins are great".

Los románticos tendrán su dosis de azúcar gracias a temas como la muy linda "Farmer’s Daughter", y la predecible "Nothing comes to Nothing", ideal para los falsos fanáticos. destaca "Fall from Grace", con una base medio campirana y que aunque fue coescrita por John Robinson, se delata autobiográfica "can we go someplace where they don’t know my face?".

Lo más pesado del disco se concentra en 2 rolas: "Fireman"  y "Minefield", una colaboración de los 4 miembros de la banda que con su inicio sombrío y constante percusión a la que lentamente se unen guitarras distorsionadas, resulta ser de lo mejor en la placa; por su parte, "Seven Shades of Nothing" suena bastante radiable, con un dejo de rock clásico y un coro fácil de aprender "Give it up, give it up, give it up", pero el sonido nostálgico no para ahí, pues también permea en la esencia de "Maybeline" y "Sequel to the Prequel".

El disco cumple y suena no tan lejano al resto del material de la banda que desde el 2007 nos tenía extrañándolos y que esperamos no nos vuelva a abandonar.

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