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03/Mar/2026
Eran mediados de 1985, Metallica disfrutaba de un muy buen momento en su carrera con apenas dos discos lanzados, y en donde el thrash metal estaba encontrando un punto de inflexión considerable para la música pesada de aquella época junto a bandas Megadeth, Slayer, Anthrax y hasta Exodus como Overkill.
Tras terminar la gira de promoción del Ride The Lightning, la banda californiana empezaría a componer las canciones que sucederían su electrizante disco azúl lanzado en 1984, y no fue hasta septiembre del año siguiente cuando la banda se movió a los Sweet Silence Studios de Copenhague para grabar junto al productor y dueño del lugar, Flemming Rasmussen, su tercer álbum de larga duración, cuya composición estuvo a cargo principalmente de James Hetfield y Lars Ulrich.
En comparación con Kill ’Em All y Ride the Lightning, Master Of Puppets mostró un salto evidente en complejidad, estructura y ambición. Los riffs se volvieron más elaborados, las canciones más extensas y las dinámicas internas del grupo alcanzaron un nivel de precisión pocas veces visto en el género hasta ese momento. No era solo velocidad o agresión: era control, narrativa y una identidad que los definiría para siempre.

Desde el arranque lleno de furia de “Battery”, pasando por la legendaria rola homónima que a la fecha sigue siendo celebrada con ese inolvidable puente melódico, hasta canciones icónicas con temáticas bélicas (“Disposable Heroes”), críticas hacia falsos predicadores y líderes (“Leper Messiah”), o hasta el grandioso pasaje instrumental de “Orion”, en donde el virtuosismo de Cliff Burton saldría nuevamente a relucir previo a su terrible pérdida en septiembre de 1986.
Lanzado oficialmente el 3 de marzo de 1986, Master Of Puppets se mantuvo durante 72 semanas en la lista Billboard 200, un logro inusual para un disco de thrash metal en aquella época. Su recepción crítica como comercial fue tan positiva que llevó a la banda a salir de gira junto a Ozzy Osbourne durante el tour Ultimate Sin, consolidando su presencia en escenarios mucho más grandes.
A cuatro décadas de su lanzamiento, Master of Puppets es considerado una de las piezas esenciales del thrash metal, junto a Rust in Peace de Megadeth y Reign in Blood de Slayer, formando parte del legado compartido del llamado Big 4. Su impacto cultural también trascendió en género, volviéndose influencias de bandas como Machine Head, Trivium, Bullet For My Valentine, Mastodon, Tankard y Chimaira, quienes posteriormente reversionaron varios temas del icónico tercer álbum de los californianos.
Hasta la fecha, el track homónimo ha sido interpretado más de 1,700 veces en vivo, convirtiéndose en la canción más tocada en los sets de Metallica. Su legado no se limita exclusivamente en lo musical, sino también en lo audiovisual y la misma cultura pop, en donde “Master Of Puppets” ha sido utilizada en películas como Old School (2003) y Zombieland: Double Tap (2019), aunque su utilización más recordada de los últimos años ocurrió en la cuarta temporada de la icónica serie Stranger Things en 2022, causando que las nuevas generaciones se adentraran en el mítico disco.
Ocho canciones, 55 minutos de duración, y Master of Puppets sigue sonando tan contundente y desafiante como en 1986. Un disco que no solo consolidó a Metallica como referente absoluto del género, sino que redefinió los límites del metal en aquella década. Un disco esencial, feroz, vigente y eterno.