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Sharon Van Etten: Largo y sinuoso camino

Sharon Van Etten: Largo y sinuoso camino

Propósitos hay muchos. Soñadores también. Aquellos que deciden continuar en el viaje y no mirar para atrás o retractarse son contados con los dedos de una sola mano, sobre todo en el panorama de la música actual. Por fortuna, Sharon Van Etten no sólo sigue acumulando millas después de un truculento arranque, sino que cambia equipaje en cada parada sin temor. Su última crónica de paseo, Are We There, la llevó a parar a México para compartirla en vivo con otros aventureros deseosos. Antes de que volviera a emprender el camino, Indie Rocks! platicó con ella.

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“Ya había venido a México. Mi pareja y yo fuimos a Manzanillo en enero para unas vacaciones en la playa. Me quedé maravillada con el clima, la cultura y la gente. Sin embargo, es mi primera vez en la Ciudad de México. De lo poco que he visto me ha fascinado su energía, la vibra de las personas. Es un lugar donde la música y el arte se sienten en cada esquina”, me relata emocionada mientras da unos pequeños sorbos a su copa de vino.

Nuestra charla aconteció minutos después de que diera una sesión acústica privada, donde se pudo realmente apreciar la emoción detrás de sus canciones. Todo lo que necesita para sacar todo a flor de piel es una guitarra acústica y su imponente voz, que oscila entre tesituras graves para enfatizar alguna letra sombría y tonos agudos que languidecen, como si expresaran agonía extrema de la forma más hermosa posible. La atmósfera es precisamente la ideal para Van Etten, ya que aclara que su música no es para foros grandes.

“Prefiero lugares más enclaustrados en vez de tocar en festivales. Me gusta obtener las reacciones de la gente, conocerlos, ver a quiénes les estoy cantando. Cada que salgo de tour a algún lado siempre me gusta rodearme de caras nuevas y tocar mi música de forma más íntima, más directa”.

Are We There, lanzado en mayo del año pasado, funge como evolución en el estilo sobrio y lacónico de Van Etten. Ya han pasado algunos años desde que lanzó su debut, Because I Was in Love. Era 2009 y apenas se estaba haciendo de un nombre en la escena de indie folk neoyorkino. Con el tiempo, cada disco fue adquiriendo una identidad más cohesiva y menos tibia. epic (2010) la puso melosa y Tramp (2012) le sirvió para sacar todo el sarcasmo que llevaba acumulado. En esta ocasión, se vale de emociones más directas e instrumentación más elaborada para pintar el canvas musical que se propuso.

“En mis primeros discos sólo era yo la que tocaba. Tenía músicos de sesión pero no tenía una banda definitiva. Con Tramp—producido por Aaron Dessner de The National—y este disco fui adquiriendo más seguridad en mi misma como artista y escritora. Aaron me enseñó muchísimo en el estudio y pude colaborar con gente talentosísima (entre ellos, Adam Granduciel de The War on Drugs). Por eso me aventuré a producir por mi cuenta este disco; tenía muy claro a dónde quería ir musicalmente y ahora tuve las herramientas para plasmarlo en el estudio. ¡Pero me sigue dando miedo! [Risas]”.

Para finalizar mi conversación, me di la libertad de citar al señor Marco Antonio Solis con su icónica pregunta: “¿A dónde vamos a parar?” No pude evitar la conexión entre semejante incógnita y el título/concepto de su último disco, por lo que le pregunté si Sharon Van Etten ya llegó a donde tiene que llegar o si le falta más por recorrer.

“No he llegado aún. Creo que a todos nos falta todavía. Pero estoy contenta donde estoy y no tengo planeado llegar a algún lugar definido. Lo que más me importa ahorita es el viaje y estar feliz conmigo misma en ese momento particular” dice mientras vislumbra sonriente, como poniéndole un sentido más poético a la respuesta.

Esperemos que dicho destino sea el mismo caso para todos nosotros. De mientras, pongámosla de fondo en el estéreo del carro y sigamos manejando.

Sharon Van Etten se presentó en el Plaza Condesa el pasado 27 de marzo para presentar su cuarto disco de estudio, Are We There.

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